Dos regiones autonómicas del norte de España acudieron el domingo a las urnas para renovar sus legislaturas, la primera prueba sobre las medidas de austeridad adoptadas por el presidente del gobierno Mariano Rajoy desde su llegada al poder el año pasado.

El ahondamiento de la crisis económica y las tensiones separatistas son los principales temas que encaran el electorado y los dirigentes políticos en las Vascongadas y Galicia.

Con 2,7 millones de votantes, Galicia es un reducto tradicional del gobernante Partido Popular y cuna de Rajoy, por lo que una derrota estremecería a nivel local y nacional al PP.

España se encuentra en su segunda recesión en tres años y sufre un desempleo superior al 25%. Desde que llegó al poder en los comicios de noviembre, Rajoy se ha visto obligado a elevar los impuestos, reducir el gasto público y adoptar reformas laborales para persuadir a los acreedores internacionales de que España puede manejar sus finanzas sin la necesidad de un rescate internacional.

Empero, las finanzas públicas españolas sufren las consecuencias de un masivo rescate bancario y de los gobiernos regionales, agobiados por su deuda pública y la contracción del sector de bienes raíces desde el 2008.

Algunos observadores creen que Rajoy solicitará un rescate internacional poco después de las elecciones.

Las medidas de austeridad del gobierno han ocasionado protestas callejeras en todo el país, algunas de ellas con choques entre los manifestantes y la policía. La crisis financiera ha desatado pedidos insistentes de mayor independencia por parte de algunas de las 17 regiones autonómicas.

España sufre las corrientes secesionistas en Galicia, las Vascongadas y Cataluña.

Unos 1,8 millones de vascos seguramente negarán un nuevo mandato al Partido Socialista que encabeza Patxi López — que ha gobernado con el apoyo del PP — en la cámara de 75 escaños de Vitoria, una región que ha sufrido décadas por la violencia de la extrema izquierda vasca.

"Esperamos que estas elecciones logren traernos la paz, para poder entendernos entre nosotros y dejarnos hacer concesiones", dijo la hermana Teresa Ormazábal en la ciudad norteña de Bilbao.

López fue acosado por manifestantes con carteles de respaldo a la proscrita banda armada ETA cuando acudió a las urnas el domingo por la mañana.

ETA, iniciales en vascuence de Patria Vasca y Libertad, es considerada un grupo terrorista por la Unión Europea, Estados Unidos y España.

El grupo asesinó a más de 825 personas para lograr la independencia de tres provincias vascas, la vecina Navarra y otras tres del sudoeste de Francia.

ETA ha sido acorralada en los últimos años por las detenciones de sus máximos dirigentes y la pérdida del respaldo popular en la región vasca, tras más de 44 años de lucha armada.

La banda armada anunció el cese de la violencia el año pasado, pero no ha entregado las armas ni se ha disuelto.

López sostiene que son las primeras elecciones en el país vasco en que la gente "puede votar sin miedo".

Alberto Núñez Feijoo, presidente del gobierno regional de Galicia y secretario regional del PP, también fue acosado por un grupo de manifestantes cuando acudió a votar.

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El redactor de Associated Press Jorge Garma contribuyó en Bilbao a este artículo.