En marcado contraste con los años pico de las guerras en Irak y Afganistán, el ejército de Estados Unidos no aceptó el año pasado a nuevos reclutas que tuvieran problemas legales, de drogas o alcoholismo, de acuerdo con documentos obtenidos por The Associated Press. Y los soldados ya en servicio activo deben ahora mantener estándares más estrictos para seguir en uniforme.

El ejército además se está gastando centenares de miles de dólares menos en bonificaciones para atraer reclutas o alentar a los soldados a quedarse.

Todo ello es parte de las gestiones para reducir la magnitud del ejército en servicio activo de 570.000 en el punto álgido de la guerra de Irak a 490.000 para el 2017. Los recortes comenzaron el año pasado, y para finales de marzo, el ejército tenía menos de 558.000 soldados.

Por un tiempo durante las guerras en Irak y Afganistán, el ejército relajó sus requerimientos, lo que elevó el número de reclutas que ingresaron con exenciones morales, médicas e incluso delictivas.

Reclutas con delitos menores, como hurto, fraude con cheques y agresión, fueron aceptados, así como algunos con problemas médicos o bajas calificaciones de aptitud que en otros casos les habrían eliminado.

Una fracción muy pequeña de reclutas recibió exenciones por delitos graves, incluyendo homicidio, robo, homicidio vehicular y delitos sexuales. Esos últimos a menudo consistieron en relaciones consensuales en las que una de las personas era menor de 18 años.

En el 2006, aproximadamente 20% de los nuevos reclutas ingresaron bajo algún tipo de exención, y para el año siguiente la proporción había aumentado a casi tres de cada 10. Luego que Departamento de Defensa emitiese nuevas directrices, el porcentaje de reclutas con exenciones comenzó a bajar en el 2009.

Ahora que el ejército trabaja para reducir el número de soldados, algunos van a tener que irse.

Funcionarios dicen que esperan realizar los recortes mayormente por bajas voluntarias. Pero el general Ray Odierno, jefe del estado mayor del ejército, ha advertido que hasta 35% de los recortes van a ser "involuntarios", que fuerzan a soldados a abandonar las que esperaban iban a ser largas carreras militares.

"Va a ser duro", dijo el general David Rodríguez, jefe del comando de las fuerzas armadas. "A medida en que elevamos los requerimientos, algunas de las personas que pudieron realistarse hace tres años no van a poderlo hacer de nuevo".

El ejército es categórico: "El realistamiento es un privilegio, no un derecho", afirma en una presentación interna.

En un memorándum, el secretario del ejército John McHugh detalló criterios más estrictos que negarán el realistamiento a soldados que han recibido cartas de reprimenda por un incidente reciente relacionado con el consumo de drogas o alcohol, o a algunos soldados que no se clasificaron para una lista de promociones.

"Todo esto está centrado en permitirnos... retener solamente a aquellos soldados que tienen las capacidades necesarias, los atributos apropiados, y eso son los soldados que realmente tienen el mayor potencial", dijo el general de brigada Richard P. Mustion, director de administración de personal militar del ejército.

El año pasado, a medida que comenzaron a entrar en vigor los recortes de presupuesto y personal, solamente 10% de los reclutas necesitaron exenciones. El grueso de éstas — aproximadamente 7% — fueron exenciones médicas, que incluyen problemas de la vista que pueden ser corregidos.

La declinación en años recientes fue casi exclusivamente en las exenciones por conducta, no médicas. Por ejemplo, hubo 189 reclutas con exenciones por conducta, y ninguno de ellos con sentencias criminales. En comparación, hubo 546 exenciones por conducta, 220 con sentencias, en el 2009.

Por ahora, el ejército se está ahorrando dinero en el proceso.

De acuerdo con Mustion, soldados en solamente seis tipos de puestos están recibiendo bonificaciones cuando se alistan: intérpretes/traductores, buzos, lingüistas criptólogos, especialistas de laboratorios médicos y especialistas en desactivación de explosivos. Y esas bonificaciones promediaron 3.300-3.500 dólares, dijo.

Esa es una considerable caída de las bonificaciones de 16.000-18.000 dólares pagadas por el ejército a nuevos reclutas en el período 2007-2008. En el año fiscal concluido el 30 de septiembre del 2008, el ejército pagó casi 860.000 dólares en bonificaciones por alistamiento, comparado con apenas 77.000 en el año fiscal del 2011.

Líderes militares dicen que el objetivo es afinar las fuerzas al tiempo que recortan, no solamente eliminando a los menos calificados, sino también manteniendo el número apropiado de soldados para puestos críticos y en todos los rangos, particularmente oficiales de nivel medio.

"Necesitamos mantener el equilibrio apropiado", dijo Rodríguez. "Nosotros no queremos una fuerza modernizada sin personal bien entrenado".

El ejército, dijo, "puede preparar rápidamente a un joven soldado, pero no puede preparar rápidamente a un mayor o un sargento. Así que tenemos que determinar las proporciones adecuadas, y tenemos que poder expandirnos si lo necesitamos".