Australia, Francia y la Unión Europea instarán a la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos de la Antártida (CCAMLR) a crear una red de áreas para proteger la vida marina en el continente blanco, informaron hoy medios locales.

La propuesta, que pretende declarar como protegida una superficie marina de 1,9 millones de kilómetros cuadrados al este de la Antártida, se debatirá en la reunión anual que la CCAMLR celebra a partir de hoy en la ciudad australiana de Hobart.

"Estas áreas protegerán las zonas más vulnerables a las alteraciones que juegan un rol ecológico importante como viveros y como espacios para la alimentación de mamíferos o pingüinos", dijo el jefe de la delegación australiana en la CCAMLR, Tony Fleming, a la cadena ABC.

El plan, que deberá ser aprobado por consenso por los 25 miembros de la Comisión, prevé que tres de las siete áreas de protección propuestas sirvan de referencia científica para medir el futuro impacto del cambio climático en la productividad y la ecología de la región.

Fleming indicó que el proyecto empezó a desarrollarse en 2010 y pretende lograr un equilibrio entre la protección de zonas de alto valor para la conservación y la autorización de actividad pesquera.

"Nosotros estamos conformes con que se realicen algunas actividades de pesca sostenible dentro de estas áreas marinas protegidas si es que la pesca es consistente con sus objetivos y respeta los criterios que motivaron su creación", añadió Fleming.

La plataforma ecologista Alianza Océano Antártico (AOA) apoya la propuesta pero se muestra en contra de autorizar la pesca en la zona protegida que pide que se extienda hasta 2,5 millones de kilómetros cuadrados para incluir los hábitats principales de pingüinos, bacalaos, ballenas minke y kril antártico.

La comisión, cuya cumbre empezará hoy con la reunión de su comité científico, también debatirá propuestas para la protección de la vida marina en el Mar Ross y en la Península Antártica.

La CCAMLR, integrada por 24 países y la UE, fue creada en 1982 para la conservación de los recursos de vida marina en el Antártico, que representan casi el 10 por ciento de los mares del planeta y por su lejanía son casi vírgenes.