Parafraseando el famoso tema de Carlos Gardel, Uruguay puede decir con orgullo que 25 años no es nada para su mayor festival de tango, que en sus bodas de plata lucha por mantener la vigencia de este arte rioplatense en las calles, las academias de baile y los locales nocturnos del país.

Desde este fin de semana y durante diez días la pasión y la tradición que acompañan al tango se podrán disfrutar a diario en diversos escenarios que la organización Joventango ha preparado en varios puntos del territorio nacional.

Montevideo, los departamentos colindantes de San José y Canelones, los occidentales de Mercedes y Fray Bentos, y el oriental de Rocha, fronterizo con Brasil, acogerán los recitales.

En el caso de la capital, el tango llevará su melancólica belleza al emblemático Teatro Solís, a la prestigiosa Sala Nelly Goitiño del Sodre, al Teatro Experimental Malvín y al Mercado de la Abundancia, sede Joventango.

En esta 25 edición de Viva el Tango, como se denomina el festival, destaca la participación de artistas de la talla de Coca y Osvaldo, una pareja de bailarines que fueron campeones mundiales de tango salón en 2005

También intervendrán el pianista uruguayo Julio Frade y la cantante argentina Valeria Lima, ganadora en 1998 del concurso "Nuevas voces" del mismo festival, así como el grupo argentino de tango electrónico Electrotango.

Para Jean Pierre Rubinstein, organizador del evento, cualquier esfuerzo es poco para revitalizar y promocionar un estilo musical que durante mucho tiempo "perdió importancia en el país y está retomando el valor que tenía".

"Desde que se formó Joventango, en el año 1977, el objetivo de esta organización ha sido implicar a la sociedad uruguaya y a las nuevas generaciones con este arte tan nuestro y darle oportunidades para que se pueda disfrutar de él", explicó hoy a Efe.

Viva el Tango se inauguró el viernes por la tarde con una singular actuación en lo alto de un autobús descubierto frente a la Intendencia de Montevideo.

Los cantantes Hugo Ojeda y Beatriz Berger sorprendieron a los transeúntes con un recital que llevó a varias parejas de espontáneos a alardear en plena calle de sus dotes de bailarines al son de la música.

En declaraciones a Efe el uruguayo Ojeda se mostró entusiasmado con el certamen aunque pidió "más apoyo" para esa sensual danza.

"Si bien tenemos espacios para desarrollar el tango, nuestros presupuestos nos impiden crear y difundir más este arte", dijo.

A su lado la argentina Berger quitó fuego a la tradicional rivalidad entre su país y Uruguay respecto a la forma de bailar y vivir el tango.

"No hay mucha diferencia, somos hermanos en esto y en realidad tanto en la danza como en el cante, si ves a un argentino y a un uruguayo, no notas la diferencia", aseguró.

Para Berger, esa pasión que practica desde los siete años es "una manera de vivir".

"Después de los cuarenta te das cuenta de que todo lo que haces en la vida es tango, es una historia cantada todo el tiempo, es parte de uno, no es algo que eliges cantar, es algo que sos", recalcó a Efe.

En esta edición, Viva el Tango homenajeará la figura de Donato Racciati (1918-2000), un bandeonista, director y compositor uruguayo de origen italiano que "hizo furor en la década de los setenta" y cuya música y estilo era "más moderna para la época que la de otros artistas y orquestas de tango", relató Rubinstein.

En años pasados recordó a figuras como la argentina Mercedes Sosa o el mítico Gardel, objetivo de disputas entre las dos naciones rioplatenses por las distintas versiones que existen en torno a su lugar de nacimiento, que los uruguayos sitúan en su territorio, concretamente en Tacuarembó, y los argentinos en París.

Polémicas aparte, Uruguay y Argentina celebraron al unísono que en 2009 la UNESCO declarara al tango Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, una muestra de la buena salud de este estilo musical para el que no pasan los años.

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Francisco Javier Lama