Seis policías afganos han muerto por los disparos de un compañero y de un grupo de talibanes en un puesto de control en la provincia de Helmand, en el sur del país, informó hoy el Gobierno regional a través de un comunicado.

El ataque ocurrió en el distrito de Gereshk, cuando el policía -respaldado por el cocinero del puesto del control- mató a dos agentes, mientras que la llegada de varios insurgentes al lugar propició la muerte de otros cuatro miembros del cuerpo policial.

Según la nota, aunque el policía que participó en el ataque ha sido capturado, los talibanes lograron huir y apoderarse de las armas que había en el puesto de control.

Este suceso se une a los ya frecuentes ataques contra las tropas afganas o internacionales procedentes de afganos enrolados en las fuerzas de seguridad.

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, se refirió a ese tipo de ataques el pasado jueves desde Kabul y afirmó que "los enemigos de Afganistán pueden cambiar sus tácticas, pero no tendrán éxito".

Rasmussen expresó su "total confianza" en que los agentes de la misión de la OTAN en Afganistán (ISAF) y los afganos superarán "juntos" esas dificultades.

En ocasiones, los agresores son talibanes infiltrados en las fuerzas afganas, aunque también se han registrado casos de ajustes de cuentas repentinos o de soldados que se vuelven contra los militares internacionales, opuestos a su presencia en el país.