El ministro principal escocés y líder del SNP, Alex Salmond, avivó hoy la campaña a favor de la independencia de Escocia al presentarla como el próximo paso lógico en el camino de esa nación histórica.

En un discurso ante el congreso anual de su partido, que se prolongará hasta este domingo en Perth, el dirigente independentista, que gobierna la región autónoma de Escocia con mayoría absoluta, aseguró que la secesión del resto del Reino Unido traería "más prosperidad y justicia social".

Tras la devolución del gobierno autónomo conseguida en 1998, bajo el mandato del primer ministro laborista Tony Blair, ahora, dijo, toca aspirar a la independencia.

"Es hora de que Escocia acelerar la marcha", afirmó el político escocés, entre sonoros aplausos de sus correligionarios.

De acuerdo con Salmond, que antes de su carrera política fue un destacado economista en el banco Royal Bank of Scotland, Escocia debe aprovechar la oportunidad que le otorga el referéndum para "elegir un futuro diferente y mejor".

Un "no" en esa consulta, que se celebrará en 2014, "no aportaría nada" a los escoceses, mientras que un "sí" otorgaría "la plataforma que Escocia necesita", afirmó.

El líder del SNP firmó el lunes con el primer ministro británico, el conservador David Cameron, un pacto que sienta las bases de ese plebiscito, que se celebrará en 2014 con una sola pregunta y en el que podrán votar los mayores de 16 años.

Salmond adelantó hoy que en las próximas semanas el Parlamento autónomo aprobará la legislación que permitirá a los jóvenes de 16 y 17 años -que, recordó, "ya pueden trabajar, casarse, enrolarse en el Ejército y pagar impuestos"- votar en Escocia.

A juzgar por las últimas encuestas publicadas en la prensa, el SNP tiene una ardua tarea por delante para convencer a los escoceses de las ventajas de la independencia, dado que la mayoría se opondría a ella.

No obstante, un sondeo del partido difundido con motivo del congreso indica que un 64 % de los ciudadanos cree que el Gobierno autónomo "es mejor a la hora de tomar decisiones para Escocia" que el central, mientras que un 45 % apoyaría la independencia si se le convenciera de que ello reportaría una mejora económica para sus familias.

Salmond se esforzó hoy por presentar la independencia como una vía hacia la prosperidad, no solo porque el Gobierno escocés podría gestionar los recursos, sino porque podría distribuirlos mejor "para construir una sociedad mejor y más justa",

Para ilustrar lo que podría conseguirse, recordó que solo con las competencias del Gobierno autónomo la región escocesa, a diferencia de Inglaterra, ha podido preservar la educación universitaria gratuita y las medicinas sin coste en la seguridad social.

Salmond, un político de centro-izquierda pragmático y con carisma, arremetió contra el Gobierno de Londres, al que acusó de estar formado por "lores incompetentes", en alusión a los millonarios que nutren el Ejecutivo de Cameron, que quieren ahogar al país con sus medidas de austeridad.

El líder independentista criticó "las rebajas para los ricos y el recorte de subsidios a los pobres" aplicado por el Gobierno central, al que acusó de ser "incapaz" de dar a Escocia el valor que merece.

"Se acabó que se ponga a esta nación de primera clase en vagones de segunda. Se acabó ser segundo plato", sentenció Salmond, quien animó a los escoceses a culminar el camino histórico que Escocia "inició hace muchos años".

El líder del SNP se despidió de los militantes que le ovacionaron en pie para volver a entrar poco después al escenario con una pancarta en la que figuraba un "sí" y con la que les animó a "empezar el trabajo".

"Tenemos un referéndum que ganar", subrayó el líder independentista.

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Judith Mora