Estas dos últimas semanas fueron muy pesadas para Orlando Cruz.

Pero tan pronto se presentó ante numerosos aficionados que lo aclamaban y ondeaban banderas de su natal Puerto Rico, el primer boxeador abiertamente homosexual pudo finalmente respirar y cumplir el objetivo de abrirse paso a golpes hasta llevarse el viernes la victoria por decisión unánime sobre el mexicano Jorge Pazos.

"Era mi momento, mi oportunidad, mi evento", señaló Cruz la noche del viernes luego del combate mientras lo acompañaba su madre, Dominga Torres Rivera. "Y gané".

Cruz se conmovió por el apoyo recibido en el centro cívico de Kissimmee en las afueras de Orlando, la más reciente expresión de una persistente oleada de simpatía desde su anuncio hace dos semanas, el cual lo convirtió en el primer varón activo en uno de los deportes más importantes que decide anunciar su homosexualidad.

"Me dio mucho gusto que me respetaran. Eso es lo que quiero, que me vean como boxeador, como un deportista y como un hombre en todos los sentidos de la palabra", manifestó el boricua, cuarto clasificado de peso pluma en la Organización Mundial de Boxeo, al retener el fajín latino pluma de ese organismo.

El anuncio de Cruz le generó una enorme atención y varias solicitudes de entrevistas, así como un apoyo público en general, desde su ex compañero del equipo olímpico Miguel Cotto hasta el cantante Ricky Martin.

"Con todo lo que ha pasado en mi vida durante las dos últimas semanas, no tengo excusas", expresó Cruz. "Me afectó, aquí, allá. Sí me afectó".

Pero Cruz (19-2-1, nueve nocauts) lució confiado cuando subió al cuadrilátero, y pronto eludió con piernas el alcance más largo de Pazos. En consecuencia, el mexicano (20-4, 13 nocauts) pasó la mayor parte de la noche siguiendo a un Cruz sonriente. Pazos lanzó más golpes, pero el boricua hizo que los suyos contaran.

Aunque Pazos impuso el ritmo en gran parte del combate, fue su rival quien subió a las cuerdas para recibir la ovación de los aficionados poco después de vencer por decisión con las tarjetas 118-110, 116-111 y 118-110.

"Es un boxeador que se mueve demasiado, sabe boxear y tiene buenas piernas", admitió Pazos. "No pude alcanzarlo".

Cruz espera que este triunfo lo proyecte hacia una pelea más significativa en el futuro cercano.

Y también parece estar más tranquilo con su nueva posición de homosexual como ejemplo a seguir, sin ocultar quién es en uno de los deportes más recios del mundo.

"Soy sólo una persona", dijo Cruz. "Me siento feliz como estoy. Soy libre. Estoy más en paz".