El cardenal Giuseppe Betori, arzobispo de Florencia (Italia), aseguró hoy que nadie queda excluido de la comunidad de la Iglesia por una "irregularidad" en su situación familiar con respecto a la imagen de matrimonio tradicional.

En una entrevista con Radio Vaticana, Betori respondió así al ser preguntado si la Iglesia piensa en establecer contacto con las nuevas realidades que han tomado forma en la sociedad actual con familias formadas en segundas nupcias e hijos nacidos de otras uniones.

"Yo diría que no hay nunca un muro entre la Iglesia y las personas", afirmó Bertori, que agregó: "se trata de crear espacios en los que, incluso donde no sea posible una totalidad de comunión, que se expresa a través de la participación en la Eucaristía"

Asimismo afirmó: "se trata de que no falten en la Iglesia espacios para aquellas personas que viven situaciones irregulares, como se acostumbra a decir, con respecto a la imagen de matrimonio que nos confió Jesús, y permanezcan espacios de pertenencia a la Iglesia".

"Nadie es excluido de la comunidad por una irregularidad en su situación familiar. Por el contrario, tiene una mayor necesidad de ser acogido y apoyado. Hay que pensar, sobre todo, en los hijos, que son quizá los que sufran más este tipo de situaciones", afirmó.

Betori hizo también una valoración de los trabajos desarrollados hasta ahora en el Sínodo de Obispos para la Nueva Evangelización, que se celebra en el Vaticano desde el pasado día 7 y será clausurado por Benedicto XVI el próximo día 28.

Así, el cardenal, que es además presidente de la Comisión para el mensaje del Sínodo, apuntó que el punto que emerge de los trabajos desarrollados hasta el momento "es de gran confianza y positivo".

"La Iglesia se encuentra en un momento de confrontación de grandes problemas, pero es una Iglesia viva no es una Iglesia muerta", aseveró.

El Sínodo tiene como lema "La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana" y en el mismo participan 262 prelados, el número más elevado en la historia de estas reuniones.

El Vaticano considera que la secularización, la emigración, la globalización, la crisis económica, la proliferación de sectas religiosas, el consumismo, el nihilismo y el hedonismo obligan a una nueva evangelización, de ahí la convocatoria de este Sínodo.