Argentina anunció el sábado el desalojo inmediato de unos 300 miembros de la tripulación de ARA Libertad, una fragata escuela de la Marina de Guerra de Argentina decomisado en Africa hace casi tres semanas como garantía de bonos no pagados que datan de la crisis económica de hace una década en la nación sudamericana.

Sólo el capitán y unos pocos miembros de la tripulación de 326 marineros permanecerán en la fragata de tres mástiles, un símbolo de la Armada de Argentina.

La presidenta argentina Cristina Fernández decidió sacar a la tripulación después de que no se pudo persuadir a las autoridades de Ghana para que revocaran la decisión de un juez de decomisar el navío.

El juez además se negó a permitir que el barco fuera abastecido de combustible, dejándolo sin energía para mantener funcionando lo indispensable y responder a cualquier emergencia a bordo, dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores.

El ministro de Relaciones Exteriores Héctor Timerman dijo que eso dejó en claro la intención del juez de obligar a una nación soberana a negociar con una entidad dedicada a financiar la piratería desde su escondite fiscal en el Caribe. Agregó que esta era la única opción inaceptable para Argentina.

El juez ghanés actuó ante un reclamo de NML Capital Ltd., con sede en las Islas Caimán. Su propietario, el inversionista multimillonario Paul Singer, encabeza un grupo que exige el pago completo más intereses por una compra de bonos argentinos basados en dólares que fueron adquiridos a precios con excesivo descuento después de que colapsó la economía del país hace una década, lo que obligó a una devaluación fuerte de su divisa.

La gran mayoría de los tenedores de bonos aceptaron aproximadamente 30 centavos por dólar hace algunos años, que fue casi lo que pagaron inicialmente por los bonos los tenedores encabezados por Singer.

NML Capital ha dicho que Argentina le debe cerca de 350 millones de dólares y ofreció dejar en libertad el barco si el gobierno de Fernández ofrece una garantía de 20 millones de dólares.

Timerman calificó esto como un ataque que es nada más y nada menos que un secuestro, una extorsión y un acto de piratería contra una nación soberana.

Argentina no dijo cómo realizaría el desalojo de la tripulación, la cual cuenta con marineros de Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Sudáfrica. El grupo de tenedores de bonos podría potencialmente pedir a las cortes de Ghana el decomiso de un avión operado por Aerolíneas Argentinas.

Argentina argumentó que los navíos militares son inmunes a ser decomisados como garantía, pero no logró convencer a las autoridades de Ghana.

Ace Ankomah, abogado de NML Capital en Ghana, dijo a la Associated Press el sábado temprano que Argentina nunca respondió a la oferta de los inversionistas de enviar a la tripulación a casa por avión.

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El periodista de la AP Francis Kokutse en Ghana contribuyó a este reporte.