Unas 5.000 cruces fueron plantadas hoy en los jardines que rodean al Congreso brasileño, en una protesta organizada por el Consejo Indigenista Misionero (Cimi) contra la violencia que sufren los indios por parte de grandes terratenientes.

"Es necesario que el Estado garantice la protección física de las personas y en especial de los indios", víctimas de recurrentes y violentos conflictos por la propiedad de las tierras en el interior de Brasil, declaró a periodistas el secretario del Cimi, Cleber Buzatto.

Según datos de esa entidad vinculada al Episcopado brasileño, 503 indios fueron asesinados entre 2003 y 2011 en medio de conflictos asociados a las tierras.

Buzatto dijo que la mayoría de las víctimas pertenecían a la etnia Guaraní Kaiowá, la cual denunció que sufre una "persecución sistemática" en algunas regiones del país y en particular en el estado de Mato Grosso do Sul.

El secretario del Cimi también exigió al Gobierno que adopte las medidas necesarias para impedir la remoción de unos 170 indios de esa tribu, que un tribunal de este estado pretende expulsar de unas tierras en las que permanecen acampados desde hace más de un año.

Las tierras pertenecen a un hacendado de la zona, pero los indios sostienen que forman parte de una extensión de unas 30.000 hectáreas habitadas por los guaraní kaiowá desde hace más de dos siglos.