La canciller alemana, Angela Merkel, abrió hoy el congreso de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) defendiendo la necesidad de una supervisión bancaria europea "sólida" y recordando que los test de estrés a la banca "fallaron" en su evaluación al sector en España.

"Las supervisiones nacionales no funcionaron como debían", apuntó la jefa del Gobierno, ante los delegados de la CSU, para añadir que los test apuntaron que "en España todo iba bien", para constatar apenas unos meses después "que ello no era así".

Merkel abundó así en su consigna de que la futura supervisión bancaria europea no puede hacerse "precipitadamente", sino que debe fundamentarse sobre bases "sólidas" y preparadas "con sumo cuidado".

"De lo contrario, no hace falta ni que lo intentemos", sostuvo la canciller y presidenta de la Unión Cristianodemócrata Alemana (CDU), ante los delegados de la formación hermana bávara, miembro también de su coalición de Gobierno, que completa el Partido Liberal (FDP).

Merkel incidió asimismo en su compromiso personal y el de todo su Gobierno en el futuro de la zona euro -la moneda única es "nuestro mejor seguro de vida", afirmó-.

La jefa de Gobierno elogió, además, el camino emprendido por los impulsores de la moneda única, entre los que citó al excanciller y expatriarca de su formación, Helmut Kohl, así como quien fue su ministro de Finanzas, el bávaro Theo Waigel.

El congreso de Múnich fue la primera intervención pública de Merkel tras la cumbre de la Unión Europea (UE) en Bruselas, en la que impuso su línea respecto a la supervisión bancaria, frente a las postura del presidente francés, François Hollande, quien como otros socios pretendía acelerar ese proceso.

La canciller fue recibida con fuertes aplausos por los delegados de la CSU, formación tradicionalista y con un amplio espectro de electorado euroescéptico, cuyo congreso se desarrollará a lo largo de este fin de semana, en Múnich.

Merkel llegó al congreso de la capital bávara como vencedora y defensora de la posición alemana, por encima de quienes a escala europea la acusan de frenar o al menos ralentizar toda iniciativa frente a la crisis de la zona euro.