Cada vez más países latinoamericanos están empezando a estudiar cómo coordinarse para conseguir una posición de mayor fortaleza a la hora de comerciar y negociar con China, dijeron a Efe varios viceministros que acudieron esta semana a la mayor cita empresarial anual entre ambas regiones.

Los representantes gubernamentales de Ecuador, Uruguay y Costa Rica que acudieron a la VI Cumbre Empresarial entre China, América Latina y el Caribe, celebrada en la ciudad oriental de Hangzhou, coincidieron en señalar la creciente sensibilidad de su región hacia esta idea.

"China es muy grande como para que un solo país trate de abarcarlo de manera individual", comentó el viceministro de Comercio costarricense, Fernando Ocampo, por eso "hay una sensibilidad creciente para ver qué estrategia diseñamos entre todos para sacar mayor ventaja de este mercado", precisó.

"Países como Perú, como Chile ya vienen haciendo pasos muy importantes (tratados de libre comercio con China, igual que Costa Rica), y yo creo que ahora, a nivel latinoamericano, si bien todos competimos por llegar al mercado de China, es tiempo de que empecemos a pensar en estrategias conjuntas de cómo sacar provecho", subrayó.

"El mundo de hoy requiere que uno esté constantemente reinventándose y buscando nuevas oportunidades", añadió.

Y, refiriéndose a las crisis de Europa y de Estados Unidos -principales mercados de exportación de Latinoamérica-, Ocampo consideró que "nos dejaron una enseñanza muy clara: hay que poner los huevos en distintas canastas, y claramente Asia y China son un mercado muy importante".

Por su parte, el viceministro uruguayo de Economía y Finanzas, Luis Porto, destacó que "tenemos una asimetría muy importante entre China y América Latina, y es que China es un país-continente, pero con un Gobierno central, con planes quinquenales y con políticas dirigidas al desarrollo de ese continente".

"En cambio, Latinoamérica no tiene un gobierno supranacional, de manera que no tenemos la posibilidad de desarrollar políticas similares", dijo.

Con todo, indicó que ya existe una "relación muy fuerte" entre distintos bloques de la región, como el Mercosur y la Unasur, "para tratar de avanzar en estrategias comunes de inserción frente al resto del mundo", y también de China.

El viceministro ecuatoriano de Producción, Empleo y Competitividad, Rubén Morán, también coincidió con ellos en que en Latinoamérica "todos estamos trabajando de manera conjunta" en alcanzar la "siguiente etapa" de la relación con China, con mayor inversión y presencia de firmas del país asiático en la región.

La necesidad de una mayor integración entre los países latinoamericanos para negociar con socios comerciales del peso de China acabó apareciendo como una de las principales conclusiones de la cumbre de este año.

En esa línea se pronunció también ante la prensa la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (Cepal), la mexicana Alicia Bárcena.

"Creemos en el regionalismo abierto, es decir, que nuestros países se tienen que organizar entre sí para poder articular una mejor postura intrarregional, generar mecanismos intrarregionales, vía Unasur, vía la Alianza del Pacífico, vía la cooperación centroamericana", señaló.

"Para eso hace falta una visión pragmática", hacia la que probablemente se dará en estos años "una evolución necesaria", porque "ya cada país individual no va a tener éxito" negociando en solitario ante potencias económicas como China, destacó.

Algunos presidentes latinoamericanos ya lo ven con mucha claridad, como Juan Manuel Santos (Colombia) y Rafael Correa (Ecuador), señaló Bárcena, y auguró que esta tendencia irá en aumento.

"El comercio está en problemas en todas partes del mundo, y vamos a tener que optar por una estrategia integrada de inversiones, comercio y cooperación", y vaticinó: "Creo que no podemos tener una competencia entre nosotros que no será útil para las futuras generaciones".

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José Álvarez Díaz