Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea celebran hoy la segunda y última jornada de la cumbre que les reúne en Bruselas, a la que llegan con el camino despejado una vez superados durante la pasada madrugada los puntos más conflictivos de la agenda.

Los líderes, que estuvieron reunidos durante más de 10 horas en el primer día de cumbre para alcanzar un acuerdo sobre la puesta en marcha de un sistema europeo de supervisión bancaria, volverán a encontrarse hoy a partir de las 8:00 GMT.

En esta ocasión tienen previsto debatir las estrategias para recuperar el crecimiento económico y repasar varios puntos de la actualidad internacional, pero en ninguno de los dos casos se esperan grandes decisiones.

En el primer apartado los Veintisiete se limitarán a pedir rapidez en la aplicación de las medidas ya pactadas para promover la reactivación de la economía y generar empleo, unas acciones que ya fueron objeto de debate en anteriores Consejos Europeos.

Mientras, en el apartado de política internacional, los jefes de Estado y de Gobierno tienen previsto respaldar la política de sanciones que mantiene el bloque contra los regímenes de Siria, por su violenta represión de la población, y de Irán, por su negativa a dar garantías a la comunidad internacional del carácter pacífico de su programa nuclear.

Además, la UE confirmará su intención de preparar una misión militar para apoyar al Gobierno de Mali en su objetivo de recuperar el control del norte del país de manos de los islamistas y analizará sus relaciones con China.

Al término del encuentro, y como es tradición, los líderes darán cuenta ante la prensa de los resultados de la cumbre europea y su análisis en clave nacional.

En el primer día de la reunión, los Veintisiete pactaron la puesta en marcha a lo largo de 2013 del nuevo sistema común de supervisión bancaria, aunque eludieron trazar un calendario claro para su funcionamiento efectivo.

Además, los líderes confirmaron que la recapitalización directa de los bancos en problemas sólo podrá realizarse una vez el supervisor bancario esté "funcionando" en la práctica.

La fórmula supuso un compromiso entre los países que pedían avanzar de forma urgente en el establecimiento de la unión bancaria, encabezados por Francia, y aquellos que preferían dilatar los plazos, caso de Alemania.