Un juez federal de Laredo sentenció a cadena perpetua a un presunto sicario de un cártel mexicano de narcotráfico condenado por delincuencia organizada, planear crímenes y violar las leyes sobre armas.

Gerardo Castillo Chávez, de 26 años, fue sentenciado el viernes por las condenas que le dieron en enero, dijo el Departamento de Justicia de Estados Unidos a través de un comunicado.

Castillo, alias "Cachetes", fue el primero de 34 acusados mencionados en un acta procesal de 51 páginas en que fue a juicio. Catorce más ya han sido condenados.

Varios testigos, incluidos tres coacusados, vincularon a Castillo con el Cártel del Golfo y los Zetas. Los testigos lo implicaron en los asesinatos de dos hombres en abril de 2006, del intento de homicidio de otros dos en marzo de 2006 y de un ataque con granada a un club nocturno en Monterrey, México, en el que murieron cuatro personas.

El abogado defensor Roberto Balli sostuvo durante todo el juicio que el gobierno tenía al hombre equivocado. Dijo a los miembros del jurado que agentes federales estaban buscando a un hombre llamado Armando García, nombre que consta en el acta procesal original, cuando arrestaron a Castillo en Houston en 2009.

Fiscales acusaron a Castillo de participar en una operación mayor de narcotráfico del cártel del Golfo y del grupo de sicarios los Zetas, que posteriormente se convirtió en cártel y se volvieron rivales.

Los expedientes judiciales muestran que el principal objetivo de la asociación delictiva era trasladar cocaína y marihuana de México a Dallas vía Laredo.

Uno de sus cómplices que se declaró culpable en junio, Eduardo Carreón Ibarra, fue sentenciado a 25 años de prisión. El hombre de 28 años cumplirá esa sentencia después de completar una previa de 20 años, según el Departamento de Justicia.

Testigos señalaron que él fue uno de dos asesinos a sueldo que fueron a matar a un hombre en un centro nocturno en febrero de 2006.