La primera dama francesa, Valérie Trierweiler, admitió hoy que comenzó a asumir su nuevo estatus dando "palos de ciego", pero reconoció que seis meses después de que François Hollande ganara las elecciones presidenciales, disfruta de ese papel.

"Uno no se convierte en primera dama de un día para otro, pero ahora experimento una gran alegría haciendo este tipo de cosas y voy a continuar", indicó hoy en un acto como embajadora de la Fundación Danielle Mitterrand.

La también periodista se encontraba en Chambly, al norte de la capital, para inaugurar una fuente en un centro de ocio, instalada con el objetivo de promover entre los niños el respeto y la importancia del agua pública.

"Di palos de ciego al principio, pero he descubierto que no solo tengo obligaciones, sino también cosas que cumplir. He entendido que se espera algo de mí, que puedo resultar útil, y me emociona enormemente saber que puedo serlo", señaló en declaraciones recogidas por los medios franceses.

Trierweiler, sobre la que, según una encuesta de principios de mes, dos de cada tres franceses no tienen una buena opinión, admitió que no es fácil para ella adentrarse en esta nueva faceta pública "delante de tantas cámaras y fotógrafos".

Pero sí hizo hincapié en que su compromiso con causas humanitarias, que fue también evidente este octubre durante un viaje en el que acompañó a Hollande a la República Democrática del Congo, no ha comenzado tras la victoria socialista en las presidenciales.

"Este compromiso humanitario no ha nacido de repente así como así. Ya había tenido ocasión de hacer cosas pero no os habéis enterado", señaló a la prensa que cubrió el evento, según se puede leer en la edición digital de "Le Parisien".

No es la primera ocasión, no obstante, en la que se pronuncia sobre su nueva vida y los errores que ha cometido tras ejercer ese rol.

El pasado 3 de octubre admitió que cuando durante las elecciones legislativas escribió un "tuit" en apoyo de un rival político de la expareja de Hollande, la socialista Ségolène Royal, todavía no se había dado cuenta de que ya no era "solamente una simple ciudadana".

"Fui torpe porque fue malinterpretado. No volverá a pasar", indicó en una entrevista concedida al diario "Ouest-France", donde también anunció que había renunciado al proyecto de presentar un programa en la cadena de televisión D8.

Trierweiler, que mantiene su puesto de cronista en la revista "Paris Match", añadió hoy que su carrera "no está completamente entre paréntesis", pero sí que ha dejado de ser la prioridad, y preguntada sobre la manera en la que los periodistas deben llamarla en la actualidad, contestó con un escueto: "Como os dé la gana".