Aarón Hernández temió lo peor.

En la tercera jugada ofensiva del segundo encuentro de Nueva Inglaterra en la temporada, el tight end de los Patriots realizaba un bloqueo en una jugada de pase pantalla, cuando el tobillo derecho se le dobló, al caerle encima un compañero.

Tendido en el terreno, con una mueca de dolor y mientras se sujetaba el tobillo frente a un público mudo de la preocupación, Hernández consideró que su temporada, otrora promisoria, había llegado a su fin siquiera antes de que comenzara realmente.

"Fractura", dijo Hernández haber pensado cuando estaba en el césped del Gillette Stadium hace un mes. "Pero esto sanó y ahora estoy mejor".

Luego de perderse casi cuatro partidos por lo que resultó un esguince, el jugador de padre puertorriqueño regresó el domingo a jugar en Seattle, donde atrapó seis pases para 30 yardas y una anotación, en la derrota por 24-23 ante los Seahawks.

"Me sentí muy bien", expresó en su primera sesión de entrevistas con la prensa desde que se lesionó. "Fue bueno estar de vuelta y ayudar al equipo".

No pasó mucho tiempo antes de que el quarterback Tom Brady aprovechara el haber recuperado a una de sus armas más peligrosas. Conectó un pase con Hernández, para una jugada de ocho yardas, en la primera oportunidad de los Patriots al ataque en el partido.

Bienvenido de vuelta, Aarón.

"Cuando estás en el campo te olvidas de todo y sólo esperas lo mejor", afirmó. "Una vez que atrapé el primer pase, volví al partido y quería que me enviaran más balones. Me alegra estar ahí y saber que puedo recibir el balón y ayudar. Esto me hace feliz".