La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, vetó nueve puntos del Código Forestal, una polémica ley de suelos aprobada por el Congreso en septiembre y rechazada por los grupos ecologistas.

El principal veto de la ley que se publicará mañana en el Diario Oficial de la Unión retira del texto la flexibilización para la recuperación de áreas de preservación permanente en las riberas de los ríos, según informaciones de la estatal Agencia Brasil.

Rousseff devolvió al texto la disposición que obliga a los grandes propietarios a reponer entre 5 y 100 metros de vegetación nativas de esas áreas de preservación permanente, dependiendo del tamaño de sus propiedades cruzadas por ríos.

El proyecto había sido aprobado por el Congreso, después de ser impulsado por grupos parlamentarios vinculados a grandes terratenientes y rechazado por los ecologistas que lo interpretan como un paso a una mayor actividad agropecuaria en zonas ya degradadas, como la Amazonía.

"Los vetos fueron fundamentados en lo que era el principio de la medida provisional (de la ley), lo que significa no amnistiar, no estimular la deforestación ilegal y asegurar la justicia social, alrededor de los derechos de pequeños agricultores", explicó la ministra de Medio Ambiente, Izabella Teixeira.

Rousseff había vetado en mayo, parcialmente, el texto que fue devuelto al Congreso y que el Senado aprobó el mes pasado.

Otros de los vetos de Rousseff al texto final fue el de prohibir que la reforestación se realice con especies frutales como naranja y manzana en vez de la vegetación natural.

Teixeira apuntó que la ley necesitará de otros actos, como decretos, para reglamentar algunos puntos específicos del código y que los vetos fueron "puntuales" para recuperar los principios que estaban en la propuesta original del Gobierno.