Los 900 trabajadores que levantan la polémica represa de Belo Monte en la selva amazónica de Brasil retomaron hoy las obras después de que acabara una protesta de indios y pescadores que las paralizó durante diez días.

El consorcio de constructoras Norte Energía informó que ha aceptado las reivindicaciones que los manifestantes plantearon en una asamblea que se prolongó entre el lunes y el miércoles bajo mediación de órganos gubernamentales.

Los manifestantes abandonaron el sitio Pimental, principal lugar de las obras a orillas del río Xingú, en el estado de Pará, entre la noche del miércoles y la mañana de hoy, según un comunicado de Norte Energía.

Los pescadores y campesinos reivindicaban, entre otras demandas, que Norte Energía les ofrezca alternativas de trabajo porque creen que la represa afectará a la pesca en la región, mientras que los indios, con los que se alcanzó un acuerdo el lunes, pedían la construcción de escuelas y centros de salud.

Norte Energía aseguró que el cronograma de las obras no va a sufrir modificaciones a pesar de esta protesta, que comenzó el pasado día 8.

Belo Monte, que tendrá una potencia máxima de 11.233 megavatios cuando sea concluida, ha motivado numerosas manifestaciones de las comunidades ribereñas y los indios, que denuncian que la represa tendrá un gran impacto en la selva amazónica.

Diversos organismos han presentado denuncias ante la Justicia por supuestas irregularidades en la concesión de los permisos ambientales concedidos por el Gobierno brasileño, principal impulsor de la obra.