El juicio contra los acusados de un supuesto complot para asesinar en 2009 al presidente de Bolivia, Evo Morales, fue reanudado hoy con la presencia de veinte de los 39 acusados, entre ellos el húngaro Elöd Tóaso y el croata Mario Tadic, informaron a Efe fuentes de la defensa.

El juez Sixto Fernández reanudó, tras una semana de pausa, las audiencias judiciales en la ciudad sureña de Tarija en las que el fiscal de la acusación, Marcelo Soza, y el ministerio de Gobierno explicaron su denuncia sobre los supuestos planes de magnicidio y para la secesión de la rica región oriental de Santa Cruz.

Tóaso y Tadic fueron capturados en abril de 2009 en un hotel de la ciudad de Santa Cruz en un operativo policial en el que murieron el húngaro-croata-boliviano Eduardo Rózsa, el rumano Magyarosi Arpak y el irlandés Dwayer Michael Martin.

Según el Gobierno, los cinco eran miembros de una célula terrorista que iba a comandar esos planes con el apoyo de un grupo de líderes políticos y empresariales autonomistas de Santa Cruz, que conforman el grueso de los acusados en este caso.

Los acusados han rechazado siempre las denuncias y aseguran que los extranjeros citados no murieron en un enfrentamiento como sostiene la policía sino ejecutados y que toda la trama fue montada por el Gobierno para dañar a la oposición autonomista cruceña.

A la audiencia se presentaron veinte de los 22 imputados que se han sometido al proceso, aunque los acusados en total por este caso son 39, muchos de los cuales han huido del país alegando que no se les garantiza un juicio justo.

El abogado Gary Prado Arauz, hijo y defensor del general retirado Gary Prado Salmón, que es uno de los que no estuvo hoy en la audiencia, informó que mañana continuará el proceso en Tarija, situada al sur de Bolivia, a 1.866 metros sobre el nivel del mar.

Prado Salmón, que capturó en 1967 al guerrillero Ernesto Che Guevara en el sureste de Bolivia, ha negado relación alguna con la supuesta trama de sedición y ha pedido que el juicio se traslade a Santa Cruz, donde reside y lugar en el que ocurrieron los sucesos de 2009.

El juez Fernández emitió la semana pasada una orden de captura contra el general retirado tras declararlo rebelde ante la ley, pero una jueza de La Paz decidió dejar en suspenso esa captura porque primero resolverá el próximo lunes una petición suya para no ser juzgado en Tarija, sino en Santa Cruz, informó Prado Arauz.

Fernández determinó no hacer el juicio en Santa Cruz argumentando que el fiscal Soza es objeto de amenazas en esa ciudad y trasladó las audiencias a Tarija por que es una urbe de baja altitud, lo que permitiría asistir al proceso a los imputados que alegan problemas de salud para no hacerlo.