Tras miles de kilómetros de viaje para llegar a Oslo y en encuentros de menos de 48 horas, los negociadores del gobierno del presidente colombiano Juan Manuel Santos y de la guerrilla de las FARC rinden el jueves un balance de lo que fue su primera cita formal al inicio del espinoso camino para alcanzar la paz y acabar con el conflicto armado más antiguo del hemisferio occidental.

Las partes tienen previsto hablar con reporteros a las 3 de la tarde (1300 GMT) en un hotel a unos 75 kilómetros (46 millas) a las afueras de Oslo, donde los delegados de la guerrilla llegaron el miércoles por la mañana procedentes de La Habana y los enviados del gobierno desde Bogotá, a más de 9.000 kilómetros (5.592 millas) de distancia.

Un funcionario de la delegación colombiana dijo el jueves que los negociadores de ambos bandos comenzaron a las 8 de la mañana una nueva ronda de conversaciones y ratificó la conferencia de prensa para las 3 de la tarde.

El funcionario, que declinó ser identificado por carecer de autoridad para hablar públicamente sobre el tema, del que sólo se pronuncian los jefes negociadores o el presidente Santos mismo, solamente agregó que la reunión de la víspera fue constructiva y cordial.

El lugar de su primera cita la víspera se mantiene en secreto. Antes de salir de la capital colombiana el jefe negociador oficial, el ex vicepresidente colombiano Humberto de la Calle, explicó que en Oslo las partes tratarían asuntos "logísticos".

Entre esos detalles, según funcionarios del gobierno colombiano, están desde cuántos días a la semana sesionarán en Cuba hasta si a las reuniones deben asistir siempre los designados de países acompañantes como Venezuela y Chile.

Ese traslado de Oslo a La Habana forma parte del acuerdo al que ambas partes llegaron tras seis meses de encuentros secretos en la capital cubana y que desembocaron el 4 de septiembre en el anuncio oficial de que se sentarían a discutir a partir de la primera quincena de octubre en Oslo y luego volverían a la isla caribeña.

En Cuba se espera que los negociadores aborden la verdadera papa caliente: una agenda de cinco puntos que abarca el desarrollo integral agrario y tierras, la participación política de la insurgencia una vez se desmovilice, el fin del conflicto, el narcotráfico y la reparación a las víctimas.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, surgidas en 1964 y actualmente con unos 9.000 miembros, han negociado con varios gobiernos del país. Primero en la década de 1980, luego entre 1991 y 1992 y después de 1999 al 2002, tanto dentro como fuera de Colombia.

En este cuarto intento, a diferencia de frustrados diálogos anteriores, no se espera un acto público oficial conjunto y, aunque no se han dado las razones de esa ausencia de pistoletazo inicial de las negociaciones, Santos ha reiterado que no quiere cometer los errores del pasado.

Una de las imágenes grabadas en la memoria de algunos colombianos es la del inicio de los diálogos con el entonces gobierno del presidente Andrés Pastrana (1998-2002), cuando en enero de 1999, tras haberse instalado la mesa en una zona desmilitarizada del sur colombiano, Pastrana se quedó solo en el acto a la espera del máximo jefe y fundador de las FARC, Pedro Antonio Marín, alias Manuel Marulanda o Tirofijo, que nunca llegó.

Marulanda, quien falleció de causa natural en el 2008, no acudió a la cita bajo el argumento de que había intentos de asesinarlo, y algunos medios colombianos describieron su ausencia como un mal presagio para aquellos diálogos.

La tradicional desconfianza rebelde hacia su contraparte, que también permeaba a los negociadores oficiales, junto a secuestros y ataques armados atribuidos a la guerrilla en medio de la violencia del conflicto, terminaron por echar por tierra las negociaciones.

La nueva delegación oficial está integrada por el ex vicepresidente de la Calle, el general en retiro Jorge Mora; el líder gremial Luis Carlos Villegas; el alto comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo; el ex ministro del Medio Ambiente y ex comisionado de Paz, Frank Pearl, así como el general en retiro y ex director de la Policía Nacional, Oscar Naranjo.

Por parte de las FARC acude Iván Márquez, uno de los seis miembros del "secretariado" o máxima jefatura rebelde.

Además de Márquez, un veterano negociador que ya formó parte del equipo guerrillero en pasados intentos de poner fin al conflicto armado colombiano, están Ricardo Téllez, de la comisión de asuntos internacionales de la guerrilla, así como Andrés Paris y Marco León Calarcá.

Los rebeldes también han incluido en su equipo a uno de sus miembros que está preso: Ricardo Palmera, alias Simón Trinidad, capturado en el 2004 en Ecuador y más tarde extraditado a Estados Unidos, donde fue condenado por el secuestro en 2003 de tres ciudadanos estadounidenses que finalmente fueron rescatados, junto a otros 12 rehenes, en un operativo del ejército colombiano en julio de 2008.

Las FARC han dicho que en su delegación de colaboradores estará la holandesa Tanja Nijmeijer, alias "Alexandra", quien se unió a la guerrilla en 2003,

Sin embargo, no es previsible la presencia de Nijmeijer en la ronda de Oslo, sino en una segunda que se prevé para dentro de algunos días en Cuba, según ha dicho la guerrilla en un comunicado al enmarcar la asistencia de la mujer a partir del 21 de octubre.

A pesar de los fracasos del pasado, las partes llegan a estos nuevos diálogos porque "después de 50 años es muy, muy claro que ni las FARC pueden ganar ni el gobierno puede eliminar a la guerrilla", dijo a la AP el noruego Jan Egeland, director para Europa de la organización no gubernamental Human Rights Watch y quien fuera el enviado especial de las Naciones Unidas para los frustrados diálogos de paz en Colombia de 1999 al 2002.

"No creo que quieran 50 años más de guerra", agregó.