Las Islas Canarias, en el Atlántico, recuperan estos días la memoria de María Montez (1912-1951), la gran estrella dominicana a la que Hollywood bautizó como "La Reina del Tecnicolor", con una retrospectiva que explora sus años de fantasía y lujo, pero también sus orígenes familiares en una pequeño pueblo de La Palma.

Situada al norte de la isla, en la lluviosa y aislada Villa de Garafía, donde nació el padre de la actriz en 1873, la muestra, que homenajea el centenario del nacimiento de Montez, expone 14 carteles originales de películas como "Alí Baba y los cuarenta ladrones" o "La Atlántida" y también recortes de periódicos y tarjetas ilustradas de promoción de sus películas.

El comisario de la exposición, Aaron Benchetrit, explica en una entrevista a Efe que el material que se muestra en esta exposición, impulsada por el Cabildo de La Palma, procede de la colección personal de Antonio Pérez Arnay, escritor fallecido que junto con el también difunto Terenci Moix publicó el libro "Maria Montez. La reina del Tecnicolor".

"María Montez tuvo unos años donde era una de las diez principales de Hollywood, pese a tener un reinado breve siempre estuvo", destaca el comisario de la exposición, que hoy se abre al público en la Casa de la Cultura de Garafía y puede visitarse hasta el próximo 28 de noviembre.

La muestra enseña la cara más personal de María Montez (1912-1951) y exhibe fotos de su padre, Isidoro Gracia García, quien la internó en un colegio de religiosas en Tenerife para que olvidara a un hombre en la cincuentena del que estaba enamorada.

También recuerda la frase que pronunció en una de sus películas, Tangier, en la que su personaje, interrogado por sus orígenes, responde: "Soy de Tenerife, en las Islas Canarias".

Según el comisario, Montez se sentía muy orgullosa de su sangre española y mantenía una asidua correspondencia con sus primos de La Palma, cuyos descendientes aún viven en el barrio de Santo Domingo de Garafía.

Belleza latina, exótica y atrevida. Así era María Montez, según la consejera de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de La Palma y experta en la actriz, María Victoria Hernández, quien explica que hay una contraposición entre la mujer que prefería ir sin sujetador por Hollywood y la que se interesaba por los estudios de sus hermanos y se preocupaba por lo que pasaba en los años de la posguerra española en Garafía.

No ajena a este perfil de la actriz, la exposición de La Palma se sumerge en la casa donde vivió su padre, que aspira a convertirse en un museo, y describe a una María África Gracia, su verdadero nombre, soñadora y altamente extrovertida, que contagiaba de optimismo a todos cuantos la rodeaban.

Consciente de la visibilidad que Montez le da a este tranquilo pueblo de unos 2.000 habitantes, el alcalde de Garafía, Yeray Rodríguez, destaca la importancia que la actriz, aún muerta, tiene para la activación económica de esta localidad, una de las primeras de la isla de La Palma donde se construyó un cine y se pudieron ver sus películas.

A pocos minutos caminando de la exposición se encuentra el antiguo cine en cuya fachada se informa de que fue levantado en 1925, unos veinte años después de que el padre de la artista abandonara La Palma para emigrar a Barahona (República Dominicana), donde conoció a su mujer y nació María Montez.

Aunque sus restos descansan en París, en el cementerio de Montparnasse, La Palma lucha con esta exposición por hacerse un hueco en la vida de esta actriz, que se afincó en Beverly Hills y solo pudo efectuar un viaje a esta isla.

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Por Belén Rodríguez