El instructor del llamado "juicio del siglo" en Brasil afirmó hoy que las corruptelas denunciadas en 2005, durante el primer mandato de Luiz Inácio Lula da Silva, fueron obra de un "banda" estructurada para ese fin y dirigida por el exministro José Dirceu.

Apoyado en pruebas y testimonios recogidos en la acusación que presentó la Fiscalía, el instructor Joaquim Barbosa pidió condenar por asociación ilícita a Dirceu, entonces "mano derecha" de Lula, al expresidente del Partido de los Trabajadores (PT) José Genoino y al antiguo tesorero de esa formación Delubio Soares.

Asimismo, consideró culpables del mismo delito al publicista Marcos Valerio Fernandes, a sus dos socios, a su abogado y a una directora de sus empresas, así como a tres antiguos directivos del Banco Rural (privado).

Todos ellos, según Barbosa, "se asociaron de manera estable e ilícita para cometer crímenes contra el Estado" y cada uno de ellos tenía "un papel determinado en la pandilla".

Barbosa desmenuzó lo que, en su opinión, era el funcionamiento de un grupo que, según afirmó, se estructuró para recaudar recursos que luego fueron puestos al servicio de un "proyecto de poder", diseñado por el PT una vez que Lula asumió la presidencia en enero de 2003.

El grupo, según el juez, estaba compuesto por un núcleo político, otro publicitario y un tercero financiero, que operaban en conjunto y dependían directamente de José Dirceu, a quien consideró el "jefe de toda la estructura".

El núcleo político, además de Dirceu, operaba desde el corazón del PT y lo formaban Genoino y Soares, sostuvo Barbosa.

Identificó como miembros del núcleo publicitario a Fernandes y sus socios, en cuyas empresas se blanqueaba el dinero obtenido con contratos amañados con organismos públicos y se distribuían los recursos entre diputados sobornados y otros políticos vinculados, a los que la acusación calificó de "pandilla".

Lo que el instructor consideró como núcleo financiero tenía como centro operacional el Banco Rural, cuyos directivos otorgaron préstamos ficticios o sin las debidas garantías tanto a Fernandes como al propio PT.

Todos los reos considerados culpables hoy por Barbosa ya han sido condenados por otros delitos en este mismo juicio, por lo que si los diez magistrados del Supremo respaldan la opinión del instructor las penas, que se dictarán al final del proceso, serán considerablemente más altas.

El capítulo que juzga ahora la corte, centrado en cargos de asociación ilícita, es el último del llamado "juicio del siglo", que según las previsiones del Supremo concluirá la semana próxima y ya ha declarado culpables a 25 de los 37 acusados.