El exjefe paramilitar Salvatore Mancuso pidió en una carta al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y a los dirigentes de las FARC un espacio para participar en las negociaiones de paz que hoy inician formalmente en Oslo, así como la posibilidad de entrar también en la vida política.

"Como uno de los líderes del Estado Mayor Negociador, reitero enfáticamente el deseo de las (desmovilizadas) Autodefensas de participar activamente del proceso conjunto de construir la paz", expresó Mancuso desde el penal de Warsaw, en el estado estadounidense de Virginia, adonde llegó extraditado en 2008.

En la misiva, firmada ayer y divulgada hoy por medios locales, el exjefe paramilitar le reclamó a Santos que "relance y dé continuidad al proceso de paz con las Autodefensas para proseguir adelantándolo de manera conjunta o en simultáneo con las FARC-EP y con los otros actores que deben tener asiento en esa mesa única o paralela".

Las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) se sometieron entre 2003 y 2006 al marco jurídico de Justicia y Paz durante el Gobierno de Álvaro Uribe, por el cual entregaron las armas y se comprometieron a revelar la verdad a cambio de recortes en las penas, proceso que se saldó con la desmovilización de 31.000 hombres.

El proceso de paz entre el Gobierno y las FARC inicia hoy su segunda fase con una rueda de prensa conjunta que se celebra en la capital noruega, en la que las partes anunciaron una reunión el próximo 5 de noviembre en La Habana para continuar la negociación y volver al diálogo el día 15.

Víctimas, indígenas, organizaciones sociales, partidos políticos y hasta congresistas han pedido que se escuche su voz en estas negociaciones, aunque el Gobierno ha sido partidario de que la participación de la sociedad civil se dé en la tercera fase, que será la de implementación de los acuerdos alcanzados en la segunda.

Pero para Mancuso, es un hecho que "un proceso de paz que no incluya a la gran mayoría de los actores del conflicto resultará insuficiente" para garantizar que se ponga fin a medio siglo de violencia en Colombia.

Y de hecho reivindicó el derecho de las Autodefensas a "transformarse en una fuerza política legalmente reconocida" al igual que aspiran las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo (FARC-EP).

"¿Por qué unos actores desmovilizados del conflicto sí harán proselitismo político y otros no? (...) ¿Será socialmente viable un posconflicto parcializado que incluya a unos y rechace a otros?", se preguntó el exlíder paramilitar.

Mancuso consideró "inevitable" que haya ciudadanos que deseen que guerrilleros y paramilitares, quienes según consideró tienen "iguales responsabilidades en cuantiosos hechos de guerra", se pudran en una cárcel o se reinserten en la sociedad "con los derechos humanos y políticos cercenados".

"Pero no puede ser el castigo el único remedio que exija una sociedad que busca justicia pero también reconciliación y paz", concluyó Mancuso.