Dos siamesas británicas que nacieron unidas por el abdomen y compartían parte del intestino evolucionan favorablemente tras ser separadas en un hospital de Londres, en una delicada operación que duró cinco horas, según reveló hoy su madre a la cadena británica BBC.

"Será necesario continuar los tratamientos en el futuro, pero esperamos que las dos puedan llevar una vida feliz y normal", explicó Angela Formosa, de 32 años, que dio a luz a Rosie y Ruby el pasado 27 de julio.

Un día después, las niñas fueron intervenidas de urgencia en el hospital de la capital británica Great Ormond Street por el cirujano Agostino Pierro debido a un "bloqueo intestinal" que hizo temer por sus vidas.

En ese mismo hospital se operó con éxito a Rital y Ritag Gaboura, dos niñas de once meses que fueron trasladadas a Londres desde Sudán en agosto de 2011, para someterlas a la delicada operación de separar sus cráneos.

El centro médico, uno de los que acumulan más experiencia en el mundo en separación de siameses, ha realizado hasta la fecha 25 separaciones similares a estas.

Angela Formosa, natural de Kent, al sureste de Londres, narró cómo hasta después de los cuatro meses de embarazo los médicos no descubrieron que sus hijas era siamesas.

"Entre la semana 16 y la 20 de gestación descubrieron que estaban unidas. No sabía qué pensar, estaba aturdida y me sentía triste", explicó la mujer, esposa de Daniel Formosa, taxista de 36 años.

Los médicos decidieron adelantar el parto a la semana 34 y comprobaron que las dos niñas estaban unidas a la altura del estómago.

Tras la intervención, las siamesas "están realmente bien, ganando peso", apuntó la madre de Rosie y Ruby, que las describió como "dos niñas normales que comienzan a sonreír y que lloran cuando quieren algo".