Un tribunal de Milán condenó el jueves a diez años de cárcel a un policía municipal que en febrero mató a un joven chileno.

El policía italiano Alessandro Amigoni mató de un disparó al chileno Marcelo Valentino Gómez Cortés, de 29 años, durante una persecución por las calles de Milán.

El tribunal lo condenó por homicidio voluntario aunque consideró algunos atenuantes a la hora de dictar su sentencia.

En el veredicto también se decretó un resarcimiento de 360.000 euros (472.000 dólares) para la viuda de Gómez Cortés y sus dos hijos.

Gómez Cortés falleció el 13 de febrero después de ser alcanzado por un disparo de Amigoni efectuado durante una persecución policial tras una supuesta pelea en una calle de Milán.

El chileno escapó junto con otra persona del lugar de la pelea a bordo de un automóvil y después siguió corriendo por un parque, donde se produjo el disparo.

El policía aseguró que tiró contra un terraplén para intentar asustar a los fugitivos, que el disparo se produjo a una distancia de entre 15 y 20 metros de la víctima y que su intención era sólo intimidatoria.

Pero una investigación pericial ordenada por la fiscalía señaló que la distancia a la que disparó era de entre 50 centímetros y un máximo de 2,8 metros de Gómez Cortés, en cuya espalda impactó la bala, que le atravesó el corazón.

El abogado de Amigoni anunció que apelará y reiteró que la muerte del chileno se debió a un "trágico accidente" y que el policía no tenía intención de matarlo.