En un hecho poco común en Colombia, autoridades judiciales y de Policía pidieron perdón el jueves al ex diputado Sigifredo López Tobón, que injustamente estuvo detenido durante tres meses y al que se sindicó de haber participado en el secuestro de 11 de sus compañeros de trabajo.

"Pido perdón para que no se olvide que estos hechos son irrepetibles", aseguró el fiscal general, Eduardo Montealegre, en un acto de desagravio realizado en Bogotá.

López Tobón estuvo preso desde mayo hasta agosto pasado como presunto instigador del plagio de otros 11 ex diputados que, finalmente, en extrañas circunstancias, fueron asesinados por la guerrilla de las FARC.

"Hace cuatro meses me sentía como una cucaracha que quería ser aplastada por un elefante; ahora ese elefante me pide perdón", dijo López durante el acto celebrado en la sede principal de la Fiscalía General, en el occidente de la capital colombiana.

El político, que está próximo a cumplir 49 años, estuvo acompañado por su madre, Nelly Tobón; su esposa, Patricia Nieto, y sus hijos Sergio y Lucas.

"Lo de hoy fue un acto muy importante porque no tiene antecedentes en la historia judicial del país, porque se quiere iniciar una nueva cultura de perdón que es muy propicia para esta época de paz que se avecina para Colombia", aseguró López después de terminado el evento en una entrevista con The Associated Press, en alusión a la instalación en la jornada de la mesa de negociación en Oslo, Noruega, entre el gobierno y las FARC.

"Definitivamente sí: sin odios y sin rencores", agregó López, quien observó que tiene "preocupaciones y prioridades distintas" a las de demandar al Estado por el error cometido en su contra. "Para eso (la demanda) tengo dos años y no tengo afán".

Además de Montealegre, ofreció disculpas el director de la Policía Judicial, general Carlos Mena, cuya entidad fue la encargada en parte de recaudar las pruebas espurias que llevaron a López a la cárcel, en tanto el ex presidente Ernesto Samper (1994-1998) asistió para acompañar a su amigo López Tobón.

En abril de 2002, un comando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) tomó por asalto la Asamblea del Valle y se llevó consigo a 12 diputados, incluido López. En la acción también murió un policía, crimen que se le endilgaba a López.

En junio de 2007, los rebeldes anunciaron que en extrañas circunstancias murieron 11 de los 12 diputados, menos López.

El caso del ex diputado, abogado de profesión, había llamado la atención de los colombianos y principalmente de ex secuestrados y parientes de los 11 políticos muertos por la dificultad de creer que alguien planeó con la guerrilla su propio secuestro y el de sus colegas.

Un fiscal de la Unidad Nacional de Derechos Humanos inició la investigación contra López con base en un video hallado en las computadoras decomisadas al máximo jefe guerrillero, Alfonso Cano, muerto por la fuerza pública en noviembre de 2011.

En dicha filmación se escucha la voz de un hombre, cuyo rostro no se ve, describiendo cómo es el edificio de la Asamblea Legislativa del Valle del Cauca, y que la guerrilla asaltaría en Cali en abril de 2002, cuando los rebeldes se llevaron de la asamblea a 12 diputados, incluido López. La Fiscalía, en principio, dijo estar segura de que el hombre del video era López.

Sin embargo, cotejos de voz hechos al video tanto por la policía judicial colombiana como por el FBI dijeron que no se podía concluir que del video fuese la del ex diputado.

López aseguró al ser liberado por la guerrilla, en febrero de 2009, que sus colegas murieron asesinados a tiros por los rebeldes que confundieron a una unidad de las FARC con miembros del Ejército y que, como la instrucción que tienen los insurgentes es matar a sus rehenes en caso de detectar una operación de rescate, dispararon a los 11 cautivos.

Dijo que él sobrevivió por estar castigado y haber sido enviado por la guerrilla a otro campamento.