China urgió hoy a Japón a "reflexionar" sobre la Historia, en respuesta a la visita de dos ministros nipones al controvertido santuario tokiota de Yasukuni, símbolo relacionado con el imperialismo nipón, en medio de la peor tensión entre ambos países vecinos por la soberanía de las islas Diaoyu.

El portavoz chino del Ministerio de Asuntos Exteriores, Hong Lei, arremetió hoy contra el santuario, "un pilar espiritual del cuerpo militar japonés", que homenajea, destacó, a "sanguinarios criminales de guerra", y mostró su rechazo a la visita de los políticos nipones al mismo.

Los ministros japoneses de Transporte y Turismo, Yuichiro Hata, y de Reforma Postal y Servicio Financiero, Mikio Shimoji, acudieron al polémico lugar hoy después de que el ex primer ministro japonés Shinzo Abe, actual líder de la oposición, hiciera lo propio ayer.

Preguntado por ello, Hong instó a Japón a respetar "los sentimientos" de la gente que sufrió la invasión nipona y a "manejar" los asuntos relacionados con la Historia "de manera responsable".

Las visitas de representantes gubernamentales al citado emplazamiento, que rinde homenaje a los millones de caídos de Japón durante conflictos armados entre 1853 y 1945 y a 14 notorios criminales de la II Guerra Mundial, ha provocado históricamente malestar en China, pero también en Corea del Sur, países que sufrieron la expansión imperialista nipona.

Hoy ese histórico malestar se vive con mayor intensidad en China, debido a la disputa territorial abierta entre Tokio y Pekín por un archipiélago ubicado en la región Asia Pacífico, que ha despertado el sentimiento antinipón en el gigante asiático.

La tensión subió en septiembre, a raíz de que Japón anunciara la compra de tres de las islas Diaoyu (llamadas Senkaku por Tokio), a lo que China respondió con el envío de patrulleras a las aguas del citado archipiélago.

La decisión de Japón desató violentas manifestaciones antijaponesas en cientos de ciudades chinas y la suspensión de los actos para conmemoran el 40 aniversario del reinicio de relaciones diplomáticas entre Tokio y Pekín.

En este contexto, decenas de firmas japonesas -desde automovilísticas hasta cadenas de restaurantes- decidieron paralizar su actividad por miedo a ataques, como los que esta semana sufrieron cuatro japoneses en un restaurante de Shanghái, según publicó ayer el diario "South China Morning Post".

La enrarecida relación diplomática entre ambos gigantes asiáticos llevó incluso a China cancelar la asistencia de su ministro de Finanzas y del Gobernador del Banco Popular a la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) celebrada la semana pasada en Tokio.

El archipiélago, deshabitado y con una superficie de 7 kilómetros cuadrados, se cree que puede albergar reservas de hidrocarburos y es un foco histórico de disputa bilateral.