Un 36,4 por ciento de los brasileños que vive en pareja no contrae matrimonio, según datos del censo de 2010 publicados hoy, que muestran que los más pobres son los que más evitan formalizar su situación ya sea en la notaría o en la iglesia.

El número de parejas que deciden no legalizar su unión aumentó 8 puntos porcentuales en una década, según los datos divulgados por el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

Entre los más pobres, los que no superan una renta mensual de 311 reales (152 dólares) por persona, el porcentaje de las uniones conyugales fuera del matrimonio se eleva hasta el 48,9 por ciento.

En el grupo de personas con una renta superior a 3.110 reales (unos 1.528 dólares) la proporción de bodas asciende al 80,3 por ciento y solo el 19,7 por ciento de las parejas eluden registrarse.

La proporción de matrimonios civiles y religiosos cayó cerca de 6 puntos en 10 años, hasta el 42,9 por ciento de la población, mientras que las bodas solamente civiles descendieron 3 décimas y ahora representan el 17,5 por ciento de las parejas, según el censo.

El porcentaje de solteros se mantuvo prácticamente estable en el 55,3 por ciento de la población brasileña, el número de divorciados casi se duplicó al alcanzar el 3,1 por ciento y la proporción de parejas que viven juntas descendió cerca de 2 puntos hasta el 34,8 por ciento.

El censo también mostró que el 69,3 por ciento de los brasileños elige cónyuges de su misma raza, un porcentaje ligeramente inferior al registrado hace 10 años.