Lance Armstrong renunció como presidente de su organización Livestrong de lucha contra el cáncer, con la intención de limitar los daños que causaría en ésta el escándalo de dopaje que ha hundido en el desprestigio la trayectoria del ex campeón de ciclismo.

Armstrong anunció la decisión el miércoles, una semana después de que la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA) difundió un reporte amplio que dio detalles de las acusaciones del extendido consumo de drogas para mejorar el desempeño por parte de Armstrong y de los equipos en que militó.

Unos minutos después del anuncio, Nike informó que pondría fin a su relación comercial con el ciclista, "debido a las evidencias, al parecer incontrovertibles, de que... participó en actos de dopaje".

Nike señaló que Armstrong engañó a la empresa durante más de una década. Aun así, el fabricante de ropa y calzado deportivo afirmó que seguiría apoyando a Livestrong.

El documento de la USADA incluyó testimonios de 11 ex compañeros de Armstrong. La USADA ha ordenado que se borren del registro histórico los 14 años de carrera de Armstrong, incluidos sus siete títulos del Tour de Francia.

La divulgación del documento tuvo como objetivo mostrar por qué la USADA suspendió del ciclismo a Armstrong y a sus equipos para siempre.

Armstrong, que no devengaba salario como presidente de la Fundación, seguirá como miembro de su junta directiva. Su trabajo al frente de la junta quedará en manos del vicepresidente Jeff Garvey, quien fue el presidente fundador en 1997.

"Esta organización, su misión y sus auspiciadores ocupan un lugar increíblemente querido en mi corazón", dijo Armstrong en un comunicado. "Hoy, por lo tanto, a fin de evitar a la Fundación cualquier efecto negativo como resultado de la controversia que rodea mi carrera ciclística, concluyo mi gestión en la presidencia".

La vocera de la organización, Katherine McLane, dijo que la decisión cede a Garvey la planificación estratégica, así como algunas de las apariciones y encuentros públicos que Armstrong solía realizar.

Armstrong niega categóricamente que se haya dopado, pero desistió de impugnar mediante un arbitraje los hallazgos de la USADA porque consideró que su proceso de audiencia resultaba injusto.

Una vez que Armstrong renunció en agosto a los recursos de apelación y luego que se reveló el reporte, los expertos en manejo de crisis de relaciones públicas advirtieron que estaba en riesgo la fundación, conocida principalmente por su marca Livestrong. Consideraron que Armstrong debía renunciar para que la organización no se viera arrastrada a un debate sobre dopaje.

La historia inspiradora de Armstrong, quien no sólo se recuperó de un cáncer testicular que se había extendido a sus pulmones y cerebro, sino que después impuso un récord de títulos en la vuelta más conocida del ciclismo en el mundo, ayudó a que su fundación creciera, de un proyecto pequeño en Texas a uno de los organismos caritativos más populares del país.

Armstrong atrajo a legiones de seguidores, con sus respectivos donativos, e insistió en que jamás había consumido drogas, en una época en que el dopaje bullía en el ciclismo profesional. En 2004, la Fundación lanzó en venta brazaletes amarillos con un letrero de "Livestrong", y vendió más de 80 millones de piezas.

Creó así un símbolo global de la prevención del cáncer y de los sobrevivientes a esa enfermedad.

"Cuando mi tratamiento contra el cáncer llegaba a su fin, creé una fundación para atender a la gente afectada por este padecimiento. Ha sido un privilegio grandioso el ayudar a que esto creciera de un sueño a una organización que hoy ha ayudado a 2,5 millones de personas y que ha fomentado un cambio cultural sobre la forma en que el mundo percibe a los sobrevivientes del cáncer", dijo Armstrong.

Como presidente, Armstrong no estaba a cargo de la operación diaria de la Fundación. Esas tareas eran responsabilidad del director general Doug Ulman.