Luxemburgo se convertirá este fin de semana en el escenario del enlace de Guillermo, el último príncipe heredero europeo soltero y primogénito del Gran Duque, y la condesa belga Stéphanie de Lannoy.

Los futuros monarcas celebrarán su enlace civil el viernes 19 de octubre en el Ayuntamiento de la capital, cuyo alcalde, Xavier Bettel, los casará.

La boda religiosa será al día siguiente en la catedral de Nôtre-Dame y será retransmitida por la televisión del país, al igual que una parte de las celebraciones, como los conciertos de la cantante belga Selah Sue y de la banda Funky P, que han dedicado una canción a los novios.

Guillermo, de 30 años y el mayor de cinco hermanos, ostenta los títulos de príncipe de Nassau y Borbón de Parma, y es el heredero del trono desde 2000, coincidiendo con la coronación de su padre, el Gran Duque Enrique I de Luxemburgo.

El novio, educado en Suiza, ha estudiado Ciencias Políticas en Francia y el Reino Unido.

Su prometida, de 28 años y perteneciente a una de las familias aristocráticas más antiguas de Bélgica, es licenciada en Filología germánica por la Universidad de Lovaina y habla con fluidez francés y alemán, los idiomas del Gran Ducado, además de inglés y ruso.

Guillermo y Stéphanie, que se conocían desde hacía años, se reencontraron en 2009 y se enamoraron, según reconoció la joven recientemente en una entrevista concedida al semanario luxemburgués Wort, en la que definió a su prometido "como el príncipe de sus sueños".

"Sí, creo que lo he encontrado. Que Guillermo sea un príncipe en la realidad no tiene importancia. Después de haberle conocido le dije a una de mis amigas que había encontrado a una persona extraordinaria con la que compartir muchas cosas", señaló.

Al enlace ya han confirmado su asistencia jefes de Estado y herederos de las familias reales de Holanda, Suecia, Dinamarca, España, Bélgica, Mónaco, Bulgaria, Rumanía, Jordania y Japón.

Los príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, acudirán de parte de la familia real española.

Se espera que la reina Rania de Jordania y las princesas Charlene de Mónaco, Marie de Dinamarca, Mette-Marit de Noruega y Máxima de Holanda, así como la princesa de Asturias, siempre con permiso de la novia -que aún no ha revelado nada sobre su vestido-, acaparen los flashes del gran número de fotógrafos acreditados.

Destacada es sin embargo la ausencia de los duques de Cambridge, Guillermo y Catalina.

La novia echará de menos a su madre, la condesa Alix della Faille de Leverghem, que falleció hace apenas dos meses por un fallo cardíaco.

Los medios de comunicación especializados han avanzado que el enlace será la ocasión para comprobar si existe buena sintonía entre Stéphanie y su futura suegra, la Gran Duquesa María Teresa de Luxemburgo, o si por lo contrario la historia vuelve a repetirse.

La propia María Teresa, nacida en Cuba, reconoció hace diez años a la prensa su complicada relación con su suegra, la Gran Duquesa Josefina Carlota, a quien acusó de querer destruir su matrimonio con Enrique al difundir un rumor sobre la infidelidad de su marido.

Stéphanie de Lannoy ya ha renunciado a la nacionalidad belga por amor.

"Estoy orgullosa de adoptar la nacionalidad de mi marido. Luxemburgo es mi país de corazón, Bélgica el de mi infancia", señaló recientemente a la prensa la futura princesa consorte.

La joven se naturalizará luxemburguesa este mismo viernes cuando contraiga matrimonio civil, una decisión para la que ha tenido que dar su visto bueno el Parlamento nacional (55 votos a favor y cinco en contra), ya como princesa de Nassau y Borbón de Parma.

Una vez casados, los novios vivirán entre el palacio de Colmar-Berg, la residencia oficial de los Grandes Duques, y la capital de Luxemburgo.

La ceremonia costará 350.000 euros tal y como ha hecho público el Gobierno del primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker, siempre transparente en todo lo que tiene que ver con la monarquía constitucional del pequeño país al que el resto del mundo considera un paraíso fiscal.

Pese a ser una boda real se espera una audiencia discreta, por lo desconocido de los novios y la razón por la que algún medio de televisión europeo, como France 2, ya ha anunciado que no retransmitirá el enlace, mientras que las belgas RTB-F y RTL-TVI y la alemana ZDF sí lo harán.

Los luxemburgueses, 510.000 personas según el censo de 2011, están invitados a seguir el enlace a través de una pantalla gigante instalada para la ocasión en la plaza Guillermo II de la capital.

Lara Malvesí