Los crímenes violentos en Estados Unidos subieron un 18 por ciento en 2011, el primer año en casi dos décadas en que se ha registrado un aumento de ese tipo de delitos, según un informe publicado hoy por el Departamento de Justicia.

Entre 2010 y 2011, el número de crímenes violentos en el país ascendió de 4,9 millones a 5,8 millones, según el informe anual distribuido por la Oficina de Estadísticas de Justicia de ese departamento estadounidense.

Las autoridades atribuyen la mayor parte de ese salto a "un aumento del 22 por ciento en el número de asaltos simples y agravados", que representaron un 86 por ciento de todos los crímenes violentos, unos 5 millones de sucesos.

"No hubo ningún cambio estadístico significativo en el número de violaciones o asaltos sexuales y robos", subraya el informe, que precisa que se produjeron 224.000 crímenes sexuales, 557.000 robos y 1,1 millón de asaltos agravados.

Los crímenes contra la propiedad también subieron un 11 por ciento en 2011, de 15,4 a 17 millones. Dentro de ellos, los robos de casas aumentaron un 14 por ciento, hasta los 3,6 millones, y los hurtos ascendieron un 10 por ciento, hasta los 12,8 millones.

El alza en el crimen se produjo también, según el documento, por la comparación con 2010, un año que batió récords históricos con sus bajas tasas de crimen.

El crimen violento ha bajado en el país un 65 por ciento desde 1993, cuando se producían 16,8 millones de delitos de ese tipo.

En cuanto al perfil del agresor, el informe revela que aumentaron los crímenes cometidos por hispanos, blancos, jóvenes y hombres, más que mujeres.

El mayor aumento se dio entre los hispanos: en 2010, 16,8 de cada mil hispanos cometieron un crimen violento, una tasa que pasó a ser del 23,8 de cada mil en 2011.

Entre los blancos, la tasa pasó de 18,3 de cada mil en 2010 a 21,5 de cada mil en 2001, mientras que entre los negros apenas varió: del 25,9 al 26,4 en 2011.