La reina Sofía expresó hoy su admiración por el trabajo de los cooperantes españoles en Bolivia, que ayudan a mejorar la vida de medio millón de familias, y mostró su apoyo al desarrollo educativo de las poblaciones más desfavorecidas con una visita a la superpoblada El Alto.

En el segundo día de visita a Bolivia, la reina acudió asimismo a Tiwanaku, a 71 kilómetros al oeste de La Paz, para comprobar los avances en los trabajos arqueológicos desarrollados en las ruinas de esta ciudad precolombina, uno de los atractivos turísticos con mayor potencial del país, que conoció en 1992, cuando se colocó en su presencia la primera piedra del museo local.

La agenda del día comenzó en el hotel donde se alojaba hasta hoy en La Paz, donde mantuvo una reunión de trabajo con una treintena de cooperantes, quince de los cuales trabajan para la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID), mientras que otros 18 pertenecían a distintas ONG, entre ellas la mayoría de las más activas en España.

Tras ser informada sobre los objetivos fundamentales y los proyectos prioritarios de la cooperación española en Bolivia, país en el que opera de forma planificada desde 1986, la reina tomó la palabra para manifestar la gran admiración que siente por la labor de todos los cooperantes, antes de añadir: "Hacen un trabajo maravilloso; muy sufrido, pero muy fructífero".

La cooperación oficial española trabaja actualmente bajo el marco de asociación bilateral aprobado para el periodo 2011-2015, que se centra fundamentalmente en proyectos de agua y saneamiento, gobernabilidad y educación, ámbito este último que la reina eligió para comprobar hoy los resultados prácticos de la ayuda de España a las poblaciones más necesitadas.

Así, se trasladó hasta la masificada ciudad de El Alto, a 4.000 metros de altitud, para visitar el colegio "España", centro donde estudian unos 2.000 alumnos de infantil, primaria y secundaria, en distintos turnos, y que ha visto mejorar sus instalaciones con doce nuevas aulas gracias a la financiación conjunta de España, Suecia, Holanda, Dinamarca y la ONU.

Acompañada por el secretario de Estado de Cooperación Internacional, Jesús Gracia, la reina Sofía recibió allí una calurosa bienvenida por parte de maestros, padres y cientos de alumnos, con modestos y vistosos uniformes de distintos colores, que ondeaban banderitas de ambos países y la agasajaron con un collar de flores a su llegada al centro, engalanado para la ocasión.

Después de visitar tres de las nuevas aulas en medio de una gran algarabía, recibió un homenaje en el patio del recinto, donde una banda local interpretó los dos himnos nacionales, diez jóvenes ejecutaron en su honor una danza "tinku" y pronunciaron breves discursos de bienvenida un alumno de secundaria, una madre indígena, el alcalde de El Alto y el viceministro de Educación, Juan José Quirós.

La reina, que fue obsequiada con una figura artesanal, un poncho y un multicolor "pari" o bolso indígena, respondió a las muestras de afecto y simpatía con un regalo simbólico para la escuela: una camiseta de la selección española de fútbol, que recogieron dos alumnas entre los aplausos de niños y profesores.

Desde El Alto -ciudad en la que la Fundación Reina Sofía contribuye además con 108.000 euros a la ampliación del instituto de formación profesional Don Bosco-, la reina se desplazó al corazón del altiplano para apoyar la cultura indígena en la villa de Tiwanaku, donde fue homenajeada en una colorista y solemne ceremonia.

En un escenario ubicado en el centro de la Plaza Mayor, donde le acompañaba el ministro boliviano de Culturas, Pablo Groux, recibió varios regalos artesanales y fue distinguida con el titulo de huésped ilustre de la localidad, tras participar en un emotivo ritual de ofrenda a la Pachamama, la Madre Tierra.

Ataviada con las prendas indígenas con que la obsequiaron autoridades y representantes de la comunidad local, agradeció la hospitalidad que le dispensaba una población apegada "a los valores ancestrales de comunión con la naturaleza y con la Madre Tierra" y subrayó que los españoles se sienten identificados con los anhelos del pueblo boliviano, antes de dar nuevamente las gracias, esta vez en aymara: "Jallalla".

Tras un almuerzo ofrecido por las autoridades locales, la reina de España visitó el complejo arqueológico de Tiwanaku, que muestra los vestigios de una importante civilización preincaica que se expandió por el territorio de los Andes Centrales entre el 1500 antes de Cristo y el 1172 de la actual era.

Durante su recorrido, la reina, gran aficionada a la arqueología, pudo observar el resultado de los trabajos de recuperación y restauración de la antigua ciudadela, en la que destaca la imponente pirámide escalonada de Akapana -principal templo sagrado de la cukltura tiwanakota-, el recinto ceremonial de Kalasasaya y la popular Puerta del Sol, realizada en un único bloque de piedra.