El gobierno español admitió el miércoles que decidirá en las próximas semanas si pide asistencia financiera a Europa, mientras los crecientes rumores que sugieren un rescate "blando" de la economía ibérica aliviaron de manera considerable la presión de los mercados.

Mientras tanto, los sindicatos mayoritarios de izquierdas anunciaron que ultiman la convocatoria de una huelga general en contra de la política generalizada de recortes para el próximo 14 de noviembre, que podría coincidir con otros paros en países del sur de Europa.

España estudia la solicitud de un rescate que daría luz verde al Banco Central Europeo (BCE) para poner en marcha su programa de compra de bonos soberanos, diseñado para rebajar los elevados costes de financiación que están ahogando a países como España e Italia.

El Ministerio de Economía admitió que una de las posibilidades que se barajan es pedir una línea de crédito preventiva al Mecanismo Europeo de Estabilidad, que automáticamente permitiría actuar al BCE.

Es lo que se ha definido como un rescate "virtual" o "blando", puesto que la idea del gobierno sería no tocar ese préstamo a no ser que fuera estrictamente necesario. Esto además facilitaría al presidente Mariano Rajoy sortear algunas dolorosas condiciones en recortes y ajustes, que sí acarrearon rescates totales como los que se pusieron en marcha para Grecia y Portugal.

No obstante, Economía precisó que tomará la decisión próximamente y que no se descarta renunciar a la petición de dicho rescate.

Precisamente para protestar contra la política de ajustes y subidas de impuestos, los sindicatos Unión General de Trabajadores y Comisiones Obreras se reunirán el viernes para anunciar previsiblemente un paro general, que podría realizarse el 14 de noviembre en varios países del sur de Europa al mismo tiempo.

El gobierno conservador ya sufrió una huelga el pasado 29 de marzo como rechazo a una reforma laboral que abarató considerablemente las condiciones de despido.

En cualquier caso, la sola la posibilidad de que España dé el paso para pedir la asistencia y la decisión de la agencia Moody's de no rebajar la calificación de la deuda soberana ibérica llevaron la euforia a los mercados.

El rendimiento del bono español a 10 años se relajó el miércoles más de 30 puntos básicos, hasta el 5,45%. Hace solo dos días, el interés rozaba el 6% en el mercado secundario.

Aunque no figura en la agenda oficial, la búsqueda de una solución para España estará sobre la mesa del Consejo Europeo que celebrarán los líderes de los 27 países del bloque entre el jueves y el viernes en Bruselas.

España es la cuarta economía de los 17 países que comparten en el euro y su estabilidad se considera clave para paliar la grave crisis de deuda que ha estancado la economía europea.

Bruselas ya concedió un préstamo de hasta 125.000 millones de dólares para sanear el problemático sector bancario español y se confía en que el programa del BCE permita a España financiarse a precios más razonables.

Los problemas de la economía española están muy relacionados con el colapso de su sector inmobiliario. El país afronta su segunda recesión en tres años y soporta una tasa de desempleo de casi el 25%.