El bombero checo Jakub Halik, que sobrevivió 194 días sin corazón y sin pulso tras serle extirpado el órgano debido a un tumor cancerígeno y ser sustituido por dos bombas cardíacas, falleció el domingo tras sufrir una complicación hepática y renal, informó hoy el hospital donde estaba internado.

"A pesar de que el señor Halik se encontraba en lista de espera para un trasplante y de que hicimos todo lo posible para que la operación tuviera lugar, no llegó desgraciadamente a tener un nuevo corazón", señaló en un comunicado Jan Pirk, jefe del Departamento Cardiaco del Instituto de Medicina Clínica y Experimental de Praga.

Pirk explicó que el estado de salud de Halik había empeorado mucho en los últimos días y había sufrido fallos en el hígado y los riñones.

"Su cuerpo no fue capaz de superar esta carga", lamentó Pirk.

El cardiólogo, que adquirió gran notoriedad por la operación, consistente en la implantación de dos bombas Heartmate II para bombear la sangre, una a los pulmones y otra al resto del cuerpo, reconoció desconocer la causa de la muerte del paciente, de 37 años.

"La causa exacta la comunicaremos en dos semanas tras las pruebas histológicas, pero ya podemos decir, con seguridad, que no fue una avería de las bombas cardiacas", anunció.

Tras comprobar que no tenía metástasis y que no quedaba rastro del sarcoma espinocelular que le destrozó el corazón, Halik pasó a finales de agosto a estar en lista de espera para el trasplante.

Continuaba así el largo proceso, "duro física y psíquicamente", que comenzó el pasado 3 de abril cuando le extirparon el corazón, según reconoció en su día el propio Halik.

Halik fue durante estos seis meses y medio el primer hombre del mundo que sobrevivió a este tipo de intervención, que ya se había intentado sin éxito con un paciente en Estados Unidos.