El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, instó hoy a los mineros implicados en varias huelgas violentas -que incluso, han causado muertos- a volver a sus puestos de trabajo.

"Pedimos a los trabajadores que participan en huelgas desprotegidas retornar al trabajo tan pronto como sea posible, a fin de normalizar la producción en la industria minera", afirmó Zuma tras reunirse en Pretoria con líderes sindicales y empresariales.

Zuma, citado por la agencia sudafricana de noticias Sapa, remarcó que "la violencia y la intimidación deben acabar. Eso no tiene sitio en nuestro sistema y sólo ejerce un efecto negativo".

En los últimos meses, Sudáfrica se ha visto sacudida por numerosas huelgas en el sector minero, en las que los trabajadores, muchos de los cuales viven en condiciones precarias, reclaman mejoras salariales.

La compañía Amplats anunció el pasado día 5 el despido de 12.000 de sus 28.000 trabajadores en sus explotaciones de platino de Rustenburg, a unos cien kilómetros al noroeste de Johannesburgo.

Tres personas han muerto en las inmediaciones de la mina de platino de Amplats desde que se iniciara una huelga ilegal, el pasado 12 de septiembre.

Además, la empresa Gold Fields, cuarto productor de oro mundial, ha amenazado con despedir a unos 15.000 empleados en su mina de Beatrix, al suroeste de Johannesburgo, si no regresan el próximo jueves al trabajo.

La sangrienta huelga en la mina de platino de Lonmin en Marikana, en la que murieron 46 personas, 34 de ellas por disparos de la Policía, desató una ola de acciones sindicales ilegales en explotaciones del país, que se extendió al sector del transporte.

La masacre policial de Marikana, a unos 100 kilómetro de Johannesburgo, del pasado agosto hizo revivir a Sudáfrica los episodios más violentos del "apartheid", el régimen de segregación racial impuesto por la minoría blanca sudafricana hasta 1994.

El Gobierno ha establecido una comisión judicial de investigación sobre la matanza. EFE