El escritor Lorenzo Silva, ganador del Premio Planeta, el mejor dotado en lengua castellana, con "La marca del meridiano", dice que la novela negra es quizá "el género más adecuado para reflejar los problemas morales y éticos que sufren las sociedades, especialmente en época de crisis".

En una entrevista hoy con Efe, Silva, el último literato distinguido con este prestigioso galardón cuya cuantía asciende a 782.000 dólares, señala que "la novela negra tiene la ventaja de que, aparte de los conflictos concretos y de las situaciones reales que terminan en un crimen, reflejan muy bien la sociedad".

Precisa el autor que "hay determinados momentos en la vida de las sociedades que son más interesantes desde el punto de vista de la novela negra, porque generan más historias criminales y una situación en la que esas historias tienen más fuerza".

Por el contrario, en los momentos de abundancia, aunque también hay criminalidad, los ciudadanos la viven "más de una forma amortiguada, ya que la abundancia -afirma- adormece los sentidos".

Desde el punto de vista de los que investigan los crímenes, la crisis también tiene un efecto inmediato, ya que "los agentes trabajan con menos medios".

Buena parte de las novelas del brigada Bevilacqua y su inseparable compañera, la sargento Chamorro -la que ha ganado el Planeta es la séptima entrega de la popular serie-, recuerda Silva, se han desarrollado en época de prosperidad, "con coches nuevos cada año, y ahora vuelven a utilizar coches requisados a los narcos".

La gran ventaja que tiene el género negro, subraya, es puede "abordar cuestiones que afectan a la sociedad con un enfoque muy concreto. En la novela negra está fuera de lugar entrar en abstracciones, en grandes discursos, sino que vas a la médula de las situaciones humanas, que son las que tienen más fuerza y que no necesariamente son las que están en los medios".

Lorenzo Silva no oculta cierta perplejidad al ver que "en los medios de comunicación no aparezcan tanto los 300 desahucios que hay cada día y, en cambio, sí el diferencial de la deuda, que no deja de ser una abstracción".

El lector habitual de la serie del brigada Bevilacqua y la sargento Chamorro va a encontrar en "La marca del meridiano" a unos personajes "un poco mayores, como pasa en cada novela, más serenos que en la anterior, con un Bevilacqua que se ha vuelto un poco más filosófico", así como con nuevos fichajes.

En esos 17 años de convivencia del autor con sus personajes, Silva percibe con interés "cómo en la relación entre ambos los dos se han ido contaminando entre ellos, hasta el punto de que la Chamorro de ahora tiene mucho de Bevilacqua y el Bevilacqua actual también tiene de Chamorro, y en cierto modo en esta novela alcanzan un equilibrio".

Por su parte la finalista del Premio Planeta con su novela "La vida imaginaria", la periodista Mara Torres, en una entrevista con Efe, dice que ha llegado a la escritura a través de la lectura y no por su profesión.

Mara Torres, periodista de radio y de televisión, medios en los que hasta ahora ha desarrollado su carrera, inició en 2007 la escritura de "La vida imaginaria", la abandonó una temporada y retomó la historia hace aproximadamente tres años, después de comprobar cómo sus amigas, a las que dejó leer el manuscrito, se habían enganchado al personaje protagonista, Fortunata Fortuna, "Nata" para los más allegados, una mujer joven, en la treintena, como ella.

"No la describo físicamente en las páginas del libro. Tengo un dibujo de ella en mi mente, y es el mío", reconoce la autora.

"Nata" es la protagonista de una novela que habla de amor y desamor, de "la necesidad que tenemos los seres humanos de reinventarnos tras un fracaso", una historia en la que realidad y deseo se confunden, y que a su autora le ha proporcionado su primer premio literario. "Espero -dice- que no me cambie nada y si me cambia algo que sea para bien".

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Por Jose Oliva