El presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, quiere que su país se convierta en "líder mundial de difusión de la lengua española y de sus productos culturales" y que su cultura sirva de espoleta para relanzar su "posición estratégica en el mundo".

"Tenemos que aprovechar la cultura mexicana y promoverla, más allá de su importante valor simbólico, para que se convierta en un elemento motor de desarrollo y de relanzamiento de su posición estratégica en el mundo", subraya Peña Nieto en un artículo publicado hoy en el vespertino francés "Le Monde".

Sobre la base de esa cultura, su Gobierno "favorecerá una política de cohesión social, de lucha contra la violencia, de desarrollo económico y de mejora de nuestra imagen en el exterior", promete el presidente electo.

El objetivo es "transformar México en líder mundial de la lengua española y de sus productos culturales, como el cine, la literatura, la radio, la prensa, la televisión y la enseñanza superior", añade.

Según el que será nuevo jefe de Estado a partir del próximo 1 de diciembre, México tiene, en tanto que mayor país hispanohablante y segundo mercado de Latinoamérica, "una responsabilidad considerable en el concierto de las naciones".

Para Peña Nieto, esta responsabilidad es necesaria para "consolidar el diálogo con los países y regiones que para nosotros son estratégicos, como Francia y Europa".

El presidente electo, que mañana y pasado estará en París en el marco de su gira europea, reconoce que Francia tiene "una capacidad de liderazgo responsable" y tiene intención de ratificar la "amistad centenaria" entre los dos países.

Tras referirse a los derechos humanos, la educación, los intercambios comerciales, la ciencia, la cultura, la tecnología y los progresos de la democracia, concluye que "la convergencia de nuestros intereses en estas cuestiones no hará más que hacer crecer a nuestras dos naciones y contribuirá a poner a punto el programa de acción que exige la situación internacional".

En un plano más de política interior, el presidente electo reitera sus promesas de cambio porque a pesar de las previsiones "alentadoras" sobre su creciente peso económico en el mundo y sobre la solidez de su democracia, "muchos mexicanos siguen viviendo en condiciones de pobreza extrema, víctimas de la violencia y de la corrupción".

En ese contexto, asegura que llevará a cabo "una serie de reformas políticas y económicas para mejorar el bienestar de los mexicanos" y cita la laboral, la de la Seguridad Social, la de la fiscalidad y la de la energía.

También indica su voluntad de fomentar "una democracia más pluralista, con instituciones fuertes" y de estimular las inversiones, tanto las de empresas mexicanas en el extranjero como las de internacionales en México.