El presidente de Estados Unidos y candidato demócrata a la reelección, Barack Obama, declaró hoy que se siente "fenomenal" de cara al segundo debate con su rival republicano, Mitt Romney, quien recibió el respaldo de Ross Perot, que se postuló a la Casa Blanca como independiente en 1992 y 1996.

Horas antes del cara a cara que comenzará a las 21.00 hora local (01.00 GMT del miércoles) en la Universidad Hofstra de Hempstead (Nueva York), un grupo de periodistas preguntó a Obama sobre cómo se siente ante este segundo debate con Romney después de haber perdido el primero.

"Me siento fenomenal. Miren este hermoso día", respondió Obama en el complejo hotelero de Williamsburg (Virginia) donde se ha recluido con su equipo de asesores durante tres días para preparar el debate.

Otro periodista le dijo si sabía que su esposa, Michelle Obama, ya ha votado por correo por él, a lo que el presidente contestó bromeando: "¡Menos mal!".

Obama llegará a primera hora de la tarde a la Universidad Hofstra y tanto él como Romney podrán visitar el complejo deportivo David S. Mack, acondicionado ya para el debate.

Aunque durante menos tiempo que el presidente, Romney también ha estado encerrado con su equipo cerca de su casa en Boston (Massachusetts) para no perder la concentración e intentar igualar su buena actuación en el debate de hace dos semanas en Denver.

Según anunció hoy su campaña, Romney ha recibido el respaldo del empresario Perot, uno de los hombres más ricos de EE.UU. y que compitió por la Presidencia como independiente en 1992 y 1996.

En las elecciones del próximo 6 de noviembre "están en juego nada menos que nuestra posición en el mundo (...) y nuestras libertades constitucionales", subraya Perot en un comunicado divulgado por los republicanos.

"Mitt (Romney) tiene la formación, la experiencia, la inteligencia e integridad para cambiar las cosas", según Perot, para quien el país no se puede permitir cuatro años más de "deuda fuera de control" y unas Fuerzas Armadas "debilitadas".

En el debate de hoy, para el que Obama está bajo presión tras su floja actuación en Denver, la moderadora será la periodista de CNN Candy Crowley y participarán 80 votantes indecisos que harán preguntas a los dos candidatos sobre política nacional y exterior.

Esos votantes estarán sentados en un semicírculo y Obama y Romney tendrán dos butacas a su disposición y un amplio espacio para moverse e interactuar con los ciudadanos si así lo desean.

Podrán acceder al complejo deportivo David S. Mack los equipos de ambas campañas y 300 estudiantes de la universidad ganadores de un sorteo para poder presenciar el debate en directo.

Por sorteo Romney será el primero en responder a la primera pregunta de la noche y, a diferencia del debate de Denver, no habrá discursos finales de los candidatos a modo de cierre.