La solidaridad de los españoles con las personas en una situación de pobreza no ha variado desde el pasado año a pesar de la crisis económica, según datos de un eurobarómetro publicados hoy por la Comisión Europea, en víspera de la celebración del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza.

El 88 % de los españoles sigue apoyando las políticas de ayuda al desarrollo frente al 85 % de la media europea, en tanto que ese respaldo ha caído en dos puntos entre griegos e italianos, por ejemplo.

España es además el sexto país de la UE donde más gente considera importante o muy importante ayudar a los más necesitados, y el 36 % de sus ciudadanos cree que se debería mantener la promesa de incrementar la ayuda a los países en desarrollo, frente a la media europea del 49 %.

No obstante, hasta un 23 % de los españoles considera que se debería reducir esa ayuda porque el país no se lo puede permitir (una media del 18 % de los europeos piensa así), y un 26 % dice que no se debe aumentar la ayuda a los países pobres "incluso si se ha prometido hacerlo" (frente al 17 % de media en la UE).

Además, la voluntad de los europeos de pagar más por productos que apoyen el desarrollo de los países pobres (como los de comercio justo) disminuyó al menos 10 puntos porcentuales en Grecia (el 33 % está dispuesto a pagar más), República Checa (28 %), Eslovenia (30 %), España (35 %), Lituania (24 %) y Portugal (12 %).

Los datos de esta encuesta, realizada en junio, los ha dado a conocer el comisario europeo de Desarrollo, Andris Piebalgs, en los Días Europeos del Desarrollo, una conferencia anual en la que la Comisión Europea, autoridades nacionales y representantes de ONG abordan los principales problemas a los que se enfrentan los países más desfavorecidos.

Este año, las jornadas están enfocadas en la seguridad alimentaria, la recuperación tras los desastres, la protección social y la desigualdad y el papel del sector privado en las crisis.

Cerca de 1.000 millones de personas en el mundo continúan sufriendo actualmente desnutrición crónica, aunque la Comisión considera un síntoma positivo que varios países emergentes hayan salido de la pobreza y que el número de personas que viven en una pobreza extrema haya decrecido a 600 millones desde 1990.

La UE en su conjunto -países e instituciones- contribuyó en 2011 a medidas para combatir la pobreza con un presupuesto de 53.000 millones de euros para cooperación.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, indicó en la inauguración de los Días Europeos del Desarrollo: "Si queremos reducir la pobreza, queremos garantizar la seguridad alimentaria y que cada cual pueda beneficiarse de una adecuada protección social, necesitamos crecimiento económico".

Barroso recordó que la UE es el principal donante en el mundo para contribuir a la seguridad alimentaria y el desarrollo agrícola, y apuntó que concede a esos propósitos más de 1.000 millones de euros al año desde 2006.

Además, desde 2004 las aportaciones comunitarias han ayudado a que 32 millones de personas en el mundo accedan al agua potable, a que 10 millones de niños puedan estudiar y que más de 600.000 hogares tengan electricidad, recordó por su parte Piebalgs.

"Nuestra prioridad inmediata es incrementar nuestros esfuerzos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio para 2015", indicó el comisario, y destacó que Europa también se prepara para el escenario que vendrá después, en el que la comunidad internacional se centrará en medidas que garanticen "una forma de vida digna para todos".

El presidente de Senegal, Macky Sall, que también participó en la primera jornada de la conferencia, solicitó por su parte "mayor cooperación internacional" a la hora de hacer frente a grandes problemas que afectan al desarrollo de muchos países, como pueden ser la criminalidad transfronteriza o el tráfico de drogas o armas.

"No puede haber estabilidad política sin justicia social", concluyó.