Aunque el talento es un factor, los debates necesitan, como el fútbol, un duro entrenamiento. Los expertos en la materia dicen que la clave es saber jugar al ataque, una buena defensa, pero sobre todo muchas horas frente al televisor analizando al contrario.

En Estados Unidos los debates son casi un deporte más, y para jugarlos también existen profesionales que entrenan a sus equipos, entrenadores con todas las letras que preparan a los rivales dialécticos y que incluso están representados en la Asociación Nacional de Entrenadores para Debates.

Hoy se juega uno de los más importantes en los últimos tiempos, el segundo que enfrentará al candidato republicano a la presidencia, Mitt Romney, y al presidente y candidato demócrata a la reelección Barack Obama, cuyo primer enfrentamiento, fue, según todos los analistas, una gran victoria del primero.

"Si yo fuera entrenador de uno de ellos, vería todas las anteriores intervenciones y trabajaría sobre cómo mi candidato puede utilizar a su favor el lenguaje del oponente en anteriores debates contra él. Es como analizar cualquier rival en fútbol", explicó a Efe Todd Graham, director de debates en la Universidad del Sur de Illinois.

"Rebobinar una y otra vez la cinta y ver de qué manera presentarse en el próximo enfrentamiento", sentencia Graham, que ha sido analista de debates en las últimas cinco campañas presidenciales.

Obama ha pasado casi cuatro días recluido con sus asesores y entrenadores para prepararse para el debate de hoy en Williamsburg (Virginia), mientras que Romney se fue a su casa de Massachusetts.

"La mayor parte de nuestro trabajo es la investigación. Nuestro equipo de debate pasa por lo menos veinte horas a la semana investigando los acontecimientos actuales, la política, el sistema judicial, la política exterior y las políticas internas de otras naciones", explica Graham, sobre las preparaciones de debates que realiza con su equipo para los enfrentamientos interuniversitarios.

Según el experto, uno de los aspectos fundamentales es recordar la técnica del "paso atrás y pivotar hacia delante", no perder nunca la posición de ataque, y estar preparado siempre para hacer una buena defensa.

El paso atrás, dice Graham, sirve para defender posiciones con firmeza que han servido de argumento de ataque al oponente, y una vez hecho eso, dar un giro hacia delante y hacer de la debilidad una fortaleza.

El experto explica que los cuatro puntos esenciales en un debate son, primero, el argumentar o explicar por qué uno es el mejor candidato. El segundo consiste en "atacar los puntos que explica tu oponente"; el tercero en "responder", o no permitir que ningún ataque pase sin contestación.

El cuarto y final es la presentación: "Hacer llegar el mensaje con el espíritu con el que se identifica" el candidato.

Michael Antonucci, director de debates de la Universidad de Georgetown precisa a Efe que los debates presidenciales son muy similares a los que ellos practican, pero tienen un relativo énfasis en el estilo y las frases con gancho sobre aspectos específicos de la política.

Ambos expertos coinciden en que en el debate de hoy, Romney debe seguir la línea que marcó en el primer enfrentamiento que tuvo lugar el pasado día tres en Denver, mientras que Obama necesita estar "más animado y comprometido, sin parecer combativo o alienante".

Preguntado por los errores cometidos por el presidente, Antonucci no cree que fueran realmente suyos, sino de sus asesores, que le hicieron estar demasiado pasivo y no le ayudaron tampoco a explicar sus planes para un posible segundo mandato.

"Romney tiene que cumplir con unas expectativas muy altas. En el debate inicial hizo mucho para contrarrestar su narrativa que es irremediablemente torpe y desconectada. Su objetivo no es realmente vencer Obama en sí, sino continuar reduciendo sus índices desfavorables. Tiene que virar hacia el centro sin que parezca que abandona sus principios", explicó el de Georgetown.

Para Graham, Obama deberá contagiarse de la pasión de la que hizo gala su compañero de fórmula, Joe Biden, en el debate vicepresidencial que lo enfrentó al republicano Paul Ryan, y advierte que su estilo es a la vez su fortaleza y su debilidad.

"Tiene una forma de hablar distante. Hace cuatro años le funcionaba, porque le hacía parecer presidencial, pero ahora no le ha funcionado en el primer debate, porque le hizo parecer indiferente", agrega.