El capitán Francesco Schettino, principal imputado por el naufragio del crucero Costa Concordia, en el que fallecieron 32 personas, volvió hoy a acudir al teatro Moderno di Grosseto (centro), donde se celebra la instrucción del juicio.

Schettino, que compareció ayer por primera vez en el proceso que comenzó el pasado 3 de marzo, entró como estaba previsto por una puerta secundaria y hoy se detuvo un momento para saludar a la numerosa prensa que esperaba su llegada.

Para esta fase de actuación de pruebas se han reservado al menos tres audiencias, en las que los peritos responderán con sus informes a las cincuenta preguntas realizadas por la jueza instructora Valeria Montesarchio.

En la sesión de ayer, la jueza instructora rechazó la petición del letrado del capitán Schettino de incluir entre los imputados a un timonel indonesio por haber contribuido al naufragio.

El abogado tras la audiencia matizó que a pesar de esta decisión no se ha cerrado "la cuestión del error cometido por el timonel en la ejecución de las ordenes emitidas por Schettino para evitar el escollo".

Según la transcripción realizada por los peritos de la lectura de la caja negra, el timonel habría confundido una orden del capitán durante la maniobra de acercamiento a la isla de Giglio, contribuyendo al accidente.

La audiencia de hoy continuará con la lectura de los peritajes así como la proyección de vídeos grabados en el momento del naufragio, con las voces del capitán, de sus subalternos y de los pasajeros.

El proceso comenzó el pasado 3 de marzo y se está celebrando en el Teatro Moderno de Grosseto (centro de Italia), convertido en un aula de un tribunal debido a la cantidad de personas, la mayoría pasajeros de ese crucero que han pedido asistir al juicio.

El crucero Costa Concordia encalló el 13 de enero a pocos metros de la costa de la isla del Giglio tras haber chocado contra un escollo.

Desde que se produjo el impacto hasta las primeras tareas de desembarco de los 4.229 pasajeros y miembros de la tripulación pasaron varias horas y el barco se fue inclinando y al final perdieron la vida 30 personas, entre ellas un español y dos peruanos, y aún hay dos desaparecidos.

Además de Schettino, al que la fiscalía de Grosseto investiga bajo los cargos de homicidio, naufragio y abandono de la nave, resultan también investigados su segundo en el puente de mando, Ciro Ambrosio, y otros cuatro oficiales Andrea Bongiovanni, Roberto Bosio, Silvia Coronica y Salvatore Ursino.

También los fiscales investigan a tres dirigentes de Costa Cruceros: el vicepresidente ejecutivo de operaciones de la flota, Manfred Ursprunger, así como al jefe de la Unidad de Crisis, Roberto Ferrarini, y al superintendente de la flota de la nave, Paolo Parodi.

Schettino, se encuentra desde el 5 de julio en libertad, después de que la jueza Montesarchio decidiese sustituir el arresto domiciliario dictado por ella misma el 17 de enero por la obligación de someterse a rutinarios controles en el municipio de su residencia, Meta di Sorrento (sur), pero se le ha concedido una autorización para acudir a estas audiencias.