La política y periodista yemení Tawakkol Karman, ganadora del premio Nobel de la Paz de 2011, aseguró hoy en una entrevista con Efe que "la comunidad internacional no ha hecho el esfuerzo suficiente para proteger al pueblo sirio del criminal de su presidente, Bachar al Asad".

"Si la comunidad internacional no protege a los sirios, Al Asad seguirá matando a hombres, mujeres y niños, lo que será una vergüenza para la humanidad", afirmó Karman, quien participa en Lima en la Séptima Asamblea por la Democracia, que se celebrará hasta el próximo miércoles.

Tawakkol Karman relató el domingo en la Asamblea su lucha por la defensa de los derechos de las mujeres y de la libertad de expresión en Yemen, donde en 2005 fundó el grupo "Mujeres periodistas sin cadenas", que le valió el Nobel de la Paz del año pasado junto a las liberianas Ellen Johnson-Sirleaf y Leymah Gbowee.

La activista yemení apuntó hoy a Efe que en el caso sirio la comunidad internacional debe intervenir para crear zonas neutrales dentro del país para "liberarlas de la ira y de las armas".

Karman se mostró "muy optimista" por el éxito que finalmente tendrá la revuelta siria, de la misma forma que ya lo tuvo en su país, pero reconoció que "será a un precio muy alto porque cada día la situación se complica más".

"En realidad ya ganaron cuando rompieron sus miedos interiores, salieron a la calle y pidieron la renuncia de Bachar al Asad, pero es una situación muy complicada en la que viven atrapados por el sueño de la libertad, con el que decidieron ir hasta el final", relató.

Karman expresó que el éxito de la revuelta siria también será el del resto de países que protagonizaron desde 2010 el movimiento democrático conocido como la "primavera árabe", "que ahora vive una segunda etapa en la que se intenta frenar la corrupción de las instituciones públicas, del ejército y de las fuerzas de seguridad".

"Todos los países árabes que luchan por sus derechos de libertad y dignidad conseguirán sus sueños de democracia muy pronto, y aunque no tenemos que pensar cuántos años tardará, seguro que no pasarán muchos", señaló la yemení.

Esta activista de los derechos humanos también es miembro del Al Islah, la Congregación Yemení por la Reforma, el principal partido opositor al régimen de Ali Abdalá Saleh, que cedió el poder en febrero pasado tras las revueltas populares en ese país.

En concreto, Karman es parte del comité designado para preparar el "diálogo nacional con las principales fuerzas políticas del país, que deberá discutir una nueva constitución, resolver los problemas de Yemen y redactar una nueva política económica".

"Por suerte el paso más difícil ya está hecho, que era quitarle el poder a Saleh, y estoy muy feliz de haber convencido al pueblo yemení de que la forma más efectiva y exitosa de defender tus derechos es las vía pacífica y no la violenta", valoró.

Según la Nobel de la Paz, en su país "habitan 24 millones de personas y hay 70 millones de armas, pero la gente dejó las armas para responder a la violencia del régimen de Saleh y salió a la calle a gritar pacíficamente con flores".

A su juicio, su premio Nobel de la Paz "significó mucho, especialmente en los países complicados donde quizás se vaya a la violencia para tomar sus derechos, porque fue un claro mensaje de lucha pacífica por la libertad y de la democracia".

En la Asamblea por la Democracia de Lima, Karman ha coincidido con otros activistas como el director de la Oficina de Derechos Humanos y Estado de Derecho de Kazajistán, Yevgeny Zhovtis, y la directora del Instituto para el Desarrollo de las Mujeres Jóvenes de Zimbabue, Glanis Changachirere.