El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se arrogó hoy haber convertido el programa nuclear iraní en sus cuatro años de Gobierno en una prioridad en la agenda internacional.

"Hace cuatro años (el asunto iraní) no estaba prácticamente en la agenda de la comunidad internacional (...) No había presión política ni económica", dijo en su discurso de apertura de la sesión invernal del Parlamento, que tiene que disolverse esta misma noche tras aprobar la convocatoria de elecciones anticipadas.

A juicio de Netanyahu, actualmente "el peligro iraní está en el centro de la agenda mundial" y se imponen "sanciones sin precedentes" a Teherán, como el conjunto aprobado hoy en Luxemburgo por los ministros de Exteriores de la Unión Europea, indicó.

Netanyahu subrayó que su país tiene "capacidades de actuar contra Irán que no tenía antes" y lanzó a "quien infravalore la amenaza iraní" que "no tiene derecho a liderar Israel un solo día".

En su intervención, en la que habló sobre todo de economía y seguridad y apenas dedicó unos segundos al conflicto con los palestinos, el primer ministro declaró que el Estado judío se enfrenta en la actualidad a "los mayores retos de seguridad" que ha vivido "desde su creación" en 1948.

Al margen del tema iraní, Netanyahu solicitó formalmente a los diputados que aprueben la celebración de comicios anticipados el próximo 22 de enero y desgranó sus cuatro años de Gobierno.

El primer ministro reivindicó el cumplimiento de las "dos promesas" que efectuó al aceptar el cargo: "reforzar la seguridad y reforzar la economía".

Asimismo, dijo haber "devuelto la seguridad a los ciudadanos de Israel" por medio de una "política de respuesta decidida a cualquier disparo" enemigo, diferente a la "política de contención" que, a su juicio, imperaba antes de que llegase al poder.

Esta política ha evitado a Israel guerras en los dos mandatos de Netanyahu (1996-1999 y 2009-2012) a la vez que logrado un "descenso significativo en los niveles de violencia", argumentó.

El primer ministro también defendió la construcción de una valla en la frontera con Egipto para frenar posibles ataques y la "infiltración" de emigrantes africanos, que suponía una "amenaza auténtica al carácter judío del Estado de Israel".

El jefe de Gobierno precisó que la barrera ha sido completada en un 90 por ciento y rebajado el número de emigrantes que entran en Israel desde el Sinaí de manera irregular de "miles" a 23 en el último mes, de los que "ni uno sólo" llegó a las ciudades del país porque "fueron detenidos antes".

Netanyahu se jactó asimismo de la polémica concesión del título de universidad a un centro de enseñanza superior en Ariel, un gran asentamiento judío en el norte del territorio ocupado de Cisjordania.

"Lo he dicho varias veces en este mismo estrado: Ariel, como todos los bloques de asentamientos, siempre permanecerá parte indivisible de Israel", sentenció.

Antes de Netanyahu hablaron el jefe de Estado, Simón Peres, y el presidente del Parlamento, Reuven Rivlin.

Peres señaló que la opción militar "no es la preferida" por su país para resolver el asunto iraní, pero insistió en que "a ojos del mundo y de Israel es seria".

Rivlin, por su parte, defendió la convocatoria anticipada de elecciones, que "se celebran por todas las buenas razones", y destacó que darán voz a la sociedad israelí no sólo sobre los distintos programas "políticos y de seguridad", sino también "económicos y sociales".