La ley que destina la mitad de las plazas de las universidades federales brasileñas a estudiantes negros, indios o procedentes de escuelas públicas, que entró en vigor hoy con la publicación de su reglamentación, salda una deuda histórica de Brasil, aseguró la presidenta Dilma Rousseff.

"Esa ley contribuye a saldar una deuda histórica de Brasil con nuestros jóvenes más pobres", aseguró la mandataria en la edición de este lunes de su programa radial semanal "Desayuno con la presidenta".

La llamada ley de cuotas raciales y sociales en universidades públicas había sido sancionada por la jefe de Estado en agosto pasado pero tan sólo comenzó a regir este lunes con la publicación de la respectiva reglamentación.

"Nuestro objetivo es ampliar el acceso a nuestras universidades y a nuestros institutos federales a los jóvenes de las escuelas públicas, a los negros y a los indios. Esas universidades están entre las mejores del país y, muchas veces, los estudiantes procedentes de escuelas públicas tienen dificultad para ingresar a ellas", afirmó Rousseff.

Agregó que, al menos en 2013, las universidades tendrán que reservar el 12,5 por ciento de sus matrículas a los beneficiarios de la ley y que ese porcentaje tendrá que llegar al 50 por ciento en 2016.

Cerca de la mitad de la población de Brasil se considera negra o mulata, según el censo de 2010, y esos grupos sociales suelen corresponder a los estratos más pobres, según constatan las estadísticas oficiales.

Algunas de las universidades públicas brasileñas superan a las privadas en las clasificaciones internacionales sobre los mejores centros académicos del mundo.

Rousseff recordó en su programa que Brasil también tiene una política de financiación de matrículas, el Programa Universidad para Todos, que ofrece becas para que los alumnos más pobres puedan aspirar a un curso superior y que ya benefició a 1,1 millón de estudiantes.