Escocia dio el lunes un paso más hacia la votación sobre su posible independencia de Gran Bretaña después que los líderes de ambas entidades firmaran un acuerdo que establece la base de un referéndum popular que podría alterar sustancialmente el mapa del Reino Unido.

Las autoridades de Londres y Edimburgo se han estado reuniendo desde hace varias semanas para afinar los detalles. Entre las mayores diferencias figuran la fecha y el texto de la consulta.

El lunes, el primer ministro británico David Cameron se reunió con su contraparte escocesa Alex Salmond en Edimburgo para aprobar el acuerdo. No se ha establecido una fecha, pero la votación seguramente tendría lugar en octubre del 2014, como deseaban los nacionalistas de Salmond.

El "Acuerdo de Edimburgo" significa que el gobierno escocés puede proponer ahora un proyecto de ley sobre el contenido específico de la consulta, fecha exacta, ampliar el derecho de sufragio a los mayores de 16 años, las normas de financiación y de conducta.

Si Escocia se separa pondrá fin a más de 300 años de unión política con Inglaterra.

Salmond dijo estar seguro de que puede triunfar el movimiento independentista. "¿Creo que podemos ganar? Sí, lo creo", indicó a los periodistas. "Es una visión de una Escocia próspera y compasiva, y con ella triunfaremos".

Agregó que la ventaja de la separación de Gran Bretaña quedará clara e insistió que su gobierno contempla "una Escocia con un nuevo lugar en el mundo, como nación independiente".      

Cameron no formuló comentario alguno. Empero, el primer ministro seguramente ensalzará en breve a los dos gobiernos de Escocia por aportar un referéndum "legal, justo y decisivo" que ponga la decisión de la independencia de Escocia o su continuidad dentro de Gran Bretaña en manos del pueblo.