Jalid Sheij Mohamed, el autoproclamado "cerebro" del 11S compareció hoy de nuevo ante la comisión militar de Guantánamo (Cuba), en la que consideró "no hay justicia".

El acusado respondió así cuando el juez James Pohl le preguntó si entendía su derecho a estar presente en la corte durante las audiencias que se celebrarán esta semana y a los que renunciaba si decidía no asistir.

"Sí, pero no creo que haya justicia alguna en esta corte", dijo Sheij Mohamed, que lució una larga barba teñida con henna, y que compareció vestido con una túnica blanca y un turbante junto con otros cuatro supuestos responsables de los ataques.

Pese a su respuesta desafiante, su actitud y la del resto de acusados fue muy diferente a la manifestada en las primeras audiencias en mayo, en las que no respondieron al juez, no prestaron atención al proceso, e incluso se levantaron para rezar en la corte.

En la audiencia de hoy, el juez Pohl autorizó a los acusados a decidir si quieren asistir al resto de las audiencias que se celebrarán esta semana en la base militar de Guantánamo (Cuba).

Pohl señaló que los acusados podrán "elegir voluntariamente acudir o no a la corte, siempre y cuando entiendan su derecho a estar presentes, si así lo desean".

Los acusados deberán solicitar un permiso que les eximirá de estar en la corte todo el día, no podrán entrar y salir, aclaró el juez, que pidió a los abogados que informen a sus clientes de los derechos a los que renuncian al no acudir a las audiencias, como el de representarse a sí mismos.

Durante la audiencia, que se retransmitió en circuito cerrado desde la base militar de Fort Meade (Maryland), la defensa discutió con la fiscalía sobre la obligatoriedad de la asistencia de los acusados en las audiencias previas al juicio de la comisión militar.

El juez Pohl indicó que, pese a que su decisión afecta solo a las audiencias de esta semana, éste es un asunto que quiere dejar cerrado en estas primeras audiencias para que no sea un tema recurrente más adelante.

Sheij Mohamed, compareció junto con su sobrino Ammar al Baluchi (Ali Abd al Aziz Ali); Walid bin Attash, exguardaespaldas de Osama bin Laden; Ramzi bin al Shibh, quien supuestamente iba a ser uno de los pilotos, y Mustafa al Hawsawi supuesto encargado de la financiación de los ataques.

Los cinco han sido acusados de las 2.976 muertes del 11 de septiembre y de varios cargos de terrorismo, además de conspirar y atacar civiles, causar intencionalmente daños, secuestro de aeronaves y violación de la ley de la guerra, entre otros, por los que pueden ser condenados a pena de muerte.