El ministro boliviano de Asuntos Exteriores, David Choquehuanca, solicitó hoy en Londres la cooperación de la comunidad internacional para combatir "de manera global" el narcotráfico y defendió el derecho de los indígenas a masticar la hoja de coca como parte de su cultura.

Durante una charla pronunciada en Canning House (la Casa de las Américas en Londres), dentro de su gira por varios países europeos, el canciller de Bolivia indicó que su país destina anualmente 20 millones de dólares a la lucha contra el tráfico de drogas.

Choquehuanca lanzó un mensaje positivo sobre los recientes esfuerzos realizados por el Gobierno del presidente Evo Morales para atajar ese problema, pero pidió ayuda al resto de países del mundo.

"Somos optimistas para llevar adelante nuestra lucha contra el narcotráfico, pero necesitamos la cooperación internacional", dijo Choquehuanca, quien matizó que el narcotráfico es "un problema global" que no puede combatirse en solitario y que "todos los países deben afrontar".

El ministro puntualizó que "no solo hay que luchar contra la producción y el tráfico, sino que también hay que atacar la demanda, el consumo".

Para ello, Bolivia necesita "tecnologías, equipamiento, escáneres, radares y helicópteros", con los que los resultados serían "mucho más efectivos", apuntó.

El Gobierno boliviano ha adoptado medidas "exitosas" en 2011 y en lo que va de 2012, que hasta la fecha se han saldado con la detención de más de 5.000 personas por su implicación en operaciones de narcotráfico, aseguró.

El titular de Exteriores diferenció, no obstante, el empleo de la hoja de coca en operaciones ilegales de la práctica ancestral de masticarla "con fines medicinales y alimenticios", algo que los bolivianos llevan haciendo desde hace 7.000 años.

Por ello, Bolivia está inmersa en una campaña para formar parte de nuevo, aunque con una reserva, de la Convención de 1961 de las Naciones Unidas, que establece la prohibición de esa tradición milenaria de mascar la hoja de coca, llamada "acullico".

"En Bolivia utilizamos la hoja de coca para todo: al empezar un campeonato, al comenzar a construir una casa, cuando nace un niño, cuando enterramos a las personas. En todo está presente la hoja de coca; es parte de nuestra cultura", explicó en Londres.

Según el ministro, "es imposible aplicar lo que establece la Convención, pues sería atentar contra la cultura boliviana y sería hacer desaparecer la cultura boliviana; es ir contra la propia Constitución política del Estado".

Bolivia ha solicitado su readmisión en la Convención de la ONU "con una reserva" para poder mantener sus "prácticas culturales".

Con esa reserva, en ningún momento se está proponiendo incrementar los cultivos de coca, aclaró, sino que, al contrario, Bolivia ha empezado ya a implementar la reducción neta de esos cultivos.

El ministro negó además que esa petición "afecte la integridad de la Convención", como alegan algunos países, y recordó que su reserva "solo se aplica para los bolivianos".

"Esperamos que la comunidad internacional pueda entender esta situación para que Bolivia siga siendo parte de la Convención", dijo Choquehuanca, quien observó que la Convención de 1961 legitima el uso de la coca "cuando se trata de fines medicinales".

Bolivia quedó a partir del pasado 1 de enero fuera de la Convención antidroga de la ONU de 1961, a la espera de que ese organismo responda en un período que podría prolongarse hasta un año.