El cáncer provocó la pérdida de casi 170 millones de años de vida sana solo durante 2008, un año en el que esta enfermedad causó la muerte de 7,6 millones de personas en todo el mundo, informó hoy la revista médica británica "The Lancet".

Este es el primer estudio que mide cuánto tiempo de vida sana se ha perdido en el mundo por culpa del cáncer a partir del cálculo de los años de discapacidad que causó la enfermedad y los años perdidos por la muerte prematura de los pacientes.

En total, el cáncer costó más tiempo de vida sana a los hombres que a las mujeres, con hasta un 6 por ciento de diferencia.

Los grupos más perjudicados fueron las mujeres de países del este de África, como Uganda, Zimbabue y Zambia, y los hombres de Hungría y Uruguay.

Los cánceres que se cobraron más tiempo fueron el de colon, pulmón, mama y próstata, diagnosticados en su mayoría en Asia y Europa, según los resultados de este estudio para que el que se recopilaron datos de 184 países.

Les siguen a continuación los cánceres causados por infecciones víricas, como las de hígado, estómago y cuello de útero, más frecuentes en el África subsahariana y el Sudeste asiático, explicó la doctora y autora principal Isabelle Soerjomataram, de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer de Lyon (Francia).

El trabajo subraya también que la mejora de los tratamientos contra tumores con peor pronóstico como el de pulmón, estómago, hígado o páncreas apenas se ha traducido en un aumento de la tasa de supervivencia de los pacientes, por lo que los expertos recalcaron de nuevo la importancia de la prevención.

En los países más pobres, el cáncer supone además "una barrera para su desarrollo sostenible", afirmó Freddie Bray, uno de los coautores del artículo, quien predijo que la situación empeorará en los próximos años si se ignoran las medidas de control.

Las últimas predicciones, que incorporan variables como el crecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida, indican que en 2030 los casos de cáncer en todo el mundo ascenderán hasta 21,4 millones y tres cuartas partes de ellos se diagnosticarán en países con ingresos medios o bajos.