Más de 25.000 pasajeros en Brasil se vieron afectados por el retraso o la cancelación de vuelos después de que un avión de carga averiado bloqueó la única pista de uno de los aeropuertos más transitados del país durante dos días, informaron funcionarios el lunes.

Adicionalmente, el sistema de registro de Tam Airlines, la aerolínea más grande del país, estuvo caído por tres horas el lunes en todos los puntos donde la compañía opera en el mundo, lo que se sumó al desastre y alimentó el caos de transporte en el gigante sudamericano. Los críticos dicen que mejorar los deplorables aeropuertos del país es uno de los retos más grandes antes de que albergue la Copa del Mundo de 2014.

Azul Airlines, que opera cerca del 85% de los vuelos en el aeropuerto de Campinas en el norte de Sao Paulo, dijo la tarde del lunes que sus vuelos reanudarían las operaciones normales en la noche después que un avión de carga averiado fue retirado de la única pista del aeropuerto.

El neumático de la aeronave de la empresa estadounidense Centurion Cargo se reventó al aterrizar el sábado por la noche. Los funcionarios brasileños pudieron localizar hasta el lunes el equipo pesado adecuado para retirar la enorme nave.

El aeropuerto de Campinas, también conocido como Viracopos, fue el noveno más transitado de Brasil el año pasado, según las estadísticas gubernamentales y es uno de los tres que el gobierno planea privatizar, según anunció este año.

"A pesar de que las operaciones en Viracopos ya tienen vía libre, los retrasos y las cancelaciones se pueden seguir produciendo", dijo Azul en un comunicado.

Una portavoz de la aerolínea TAM se negó a decir cuántos vuelos fueron retrasados o cancelados debido a los problemas con su sistema de registro. La compañía opera alrededor de 800 vuelos diarios en todo el mundo. Debido a la caída del sistema, los boletos de los pasajeros tuvieron que ser procesados a mano en los aeropuertos. La televisión brasileña mostró largas filas y terminales abarrotadas en los principales aeropuertos de Sao Paulo y Río de Janeiro.

Mejorar los aeropuertos plagados de embotellamientos, largas filas y una infraestructura deficiente fue una promesa clave que hizo el Gobierno en su candidatura ganadora para organizar el gran evento del fútbol en 2014. Cientos de miles de aficionados viajarán entre las 12 ciudades sede de los partidos.

Los aeropuertos de Brasil se han visto desbordados ante una demanda que se triplicó en la última década. En 2002, las aerolíneas transportaron a 34,3 millones de pasajeros en vuelos con origen en Brasil. Esa cifra aumentó a 107,8 millones de pasajeros el año pasado, según la agencia de aviación civil de Brasil.