Un tribunal de Tel Aviv falló que una colección de manuscritos de Franz Kafka y Max Brod debe ser transferida a la Biblioteca Nacional Israelí en Jerusalén, una decisión que pone fin a un prolongado y acalorado litigio.

Las hermanas Eva Hoffe y Ruth Wiesler insistían en retener la enorme colección de documentos raros, que heredaron de su madre, Esther Hoffe, la secretaria de Brod.

En un documento enviado el domingo a los medios informativos, el tribunal falló que los documentos no fueron legados como regalo a las dos hermanas.

La Biblioteca Nacional sostuvo que Brod, amigo íntimo de Kafka, legó los manuscritos a la Biblioteca Nacional en su testamento. Kafka legó sus escritos a Brod poco antes de morir de tuberculosis en 1924, con el imperativo de que quemara todo lo que no hubiese leído.